Blog

Noticias relevantes para tu empresa

Home/Artículos/¿A ti también te falta un hervor? ¡Compruébalo!

¿A ti también te falta un hervor? ¡Compruébalo!

¿Quieres saber qué NO debes decirte? Evitar ese diálogo interior es una carrera de fondo. Para tener más éxito en tu vida profesional, personal… debes aprender a SALTAR esa barrera que te limita, esa misma barrera que nos autoimponemos desde muy jóvenes. ¿Te sientes identificad@ con algunas de estas frases o acciones? Vigila tu salud emocional, personal y empresarial ¡Todo está conectado!

Una actitud decidida y optimista se estrella en ocasiones contra el muro de la mediocridad. Y ¡Ojo! No confundamos optimismo con ser un iluso porque ¡nada tiene que ver!

El iluso se engaña a sí mismo con realidades fingidas, cerrando los ojos e imaginando que las circunstancias son de otra manera, lo que le impide actuar con un mínimo de inteligencia.

El optimista por el contrario, ante una misma realidad mantiene una predisposición positiva, busca (y gracias a ello habitualmente encuentra) el modo más eficaz de afrontar esa realidad para utilizarla a su favor o minimizar sus efectos perniciosos,

  • Halla soluciones y
  • Alternativas para oponerse a los desafíos

Su diálogo interior busca calificativos más favorables que los utilizados por un pesimista. Éste último acostumbra a:

1.      Maldecir

2.      Autocompadecerse

3.      Consumirse en la aflicción

4.       Lamentarse de lo cruel que la vida es con él, confiando al destino o a la intervención de terceros la solución a sus cuitas.

El optimista da el 100%, se prepara y dedica sus mejores esfuerzos a lograr el objetivo o cambiar las circunstancias en que está inmerso, porque lo cree posible ¡y suele alcanzarlo! Ser optimista no garantiza el éxito, aunque ser pesimista o iluso siempre garantiza el fracaso, dado que dónde uno ve oportunidades el otro únicamente percibe dificultades, y aquí entra en juego lo que en psicología se llama la profecía autocumplida o efecto Pigmalión.

Las falsas creencias tales como:

  • Yo no puedo
  • Ésta es mi vida
  • Así ha sido siempre
  • No puedo hacer otra cosa
  • Tú lo ves muy fácil pero…

Acaban convirtiendo a muchas personas en pesimistas irredentos, y por tanto fracasados, que ante una situación que no les complace, evitan cualquier esfuerzo para buscar soluciones, desarrollar sus mejores habilidades, trazar un plan y ponerse manos a la obra.

Noooo, ¿para qué me voy a poner en acción? ¡es mejor refugiarse en ‘esques’ y ‘peros’! ¡no soluciono nada aunque.. me justifico conmigo mismo, echo la culpa al entorno y me quedo tan a gusto! Ya he comentado en alguna ocasión que ésta es la fórmula de la mediocridad pero + esque = mediocre.

De ahí la importancia de entrenar el diálogo interno, si no quieres caer en el autosabotaje.

Pasamos 3/5 partes del día hablando con nosotros mismos, y el 80% de ese diálogo acostumbra a ser negativo, causando estrés, ansiedad y miedos inexistentes o improbables; por ello modificar los adjetivos de lo que nos contamos, afrontar y resolver con la mayor rapidez posible situaciones con consecuencias negativas y dedicar el menor tiempo posible a aquellas personas que nos hacen sentir mal, restan y critican todo lo que hacemos ayudará a alimentarnos de mensajes más positivos, que nos inspiren para ponernos en marcha hacia el logro de los éxitos que deseamos. El Coaching Ejecutivo trabaja estas áreas que tanto cuesta derribar.

Últimamente he coincido con diferentes personas que me han llamado la atención por tener el poder de hacer fácil lo difícil y muy difícil lo fácil ¿conocéis a alguna? Muchas de estas personas necesitan urgentemente Coaching Profesional. Son esas personas que cuando hablas con ellos “a calzón quitado” o a corazón abierto, haciéndoles partícipes de una difícil situación que estás viviendo en éste momento, te contestan con obviedades como: “Ah, pues dile que….” “pues tú lo que tienes que hacer es….” “eso se arregla…” “a mí me pasó lo mismo que a ti y no fue para tanto..”   ¡Olé con el listo! ¡Qué fácil tiene las soluciones cuando dependen de los demás!

Curiosamente, éste tipo de personas, que arreglan fácilmente los asuntos de los demás, por complejos que éstos sean, se ahogan en un vaso de agua y ven dificultades en todo cuando son ellos los que tienen que tomar una iniciativa para resolver una situación que únicamente depende de ellos, pongo un ejemplo que no se aleja mucho de una situación real:

  • ¿Pesimista?: “No me gusta mi trabajo”.

Ø Opción: ¿Quizá deberías comenzar a pensar qué quieres hacer, formarte, prepararte para ello e ir buscando el modo de conseguirlo, entretanto tu trabajo actual se hará más llevadero porque es un medio para alcanzar el objetivo de hacer lo que te gusta.

  • ¿Pesimista?: ¿Y de dónde saco el tiempo para estudiar?, no tengo dinero para ello, anda que no están difíciles las cosas para buscar trabajo en lo que yo quiero, es que pierdo la antigüedad si me voy a otro sitio y son muchos años, hipoteca, casa…

Ø Opción: Si lo deseas fervientemente, quizá el tema del tiempo lo puedes restar de ver TV u organizando de otro modo tu tiempo, el tema del dinero analizando en qué gastas y si puedes prescindir de pequeños vicios o costumbres, si estás formado puedes buscar trabajo y estar tranquilo porque entretanto mantienes el actual, ¿unos miles de euros son el precio de tener una vida y un trabajo que te hacen infeliz? ¡pues no te quejes!, hipotecas, casas y otros se compran y se venden, todo tiene soluciones sobre las que hay que actuar y tomar decisiones, no son fáciles, si bien tampoco imposibles.

  • ¿Pesimista?: Que no, que no, que ésta es mi vida, y así tengo que vivirla, me guste o no, tengo que resignarme

Ø Opción: ¿Aunque eso te agrie el carácter, afecte a tu desempeño profesional, a tu vida en pareja e incluso los valores que transmites a tus hijos? ¿Resignación, indolencia, inacción en lugar de iniciativa, compromiso y perseverancia para alcanzar metas? ¡Con lo fácil que solucionas la vida a los demás!

El pesimista, cada día se cuenta mensajes de éste tipo, (no puedo, no soy capaz, no sirvo para esto, es que…, pero….) y el problema concreto acaba afectando por capilaridada otras áreas de su vida (relación laboral, pareja, amigos, hijos…) contribuyendo a que ésta sea infeliz. Son varios los pesimistas sin remedio que tienen la impresión de que la vida no les trata bien, que les falta algo, ¡y tienen razón! ¡les falta un hervor!

Todos conocemos personas con buena salud, económicamente acomodados y con una familia excepcional que son felices y otros desgraciados, así como personas pobres, en ocasiones sin salud y sin pareja que también son felices, y otros que no lo son ¿de qué depende? ¡De ellos!

En el área empresarial conozco muchos empresarios y directivos que no están satisfechos con los resultados obtenidos, con la productividad de sus equipos, con el retorno de sus inversiones en dinero y esfuerzo, que no venden lo suficiente pero…

El convencimiento de que no tienen otra solución suele ir acompañado de frases como las siguientes:

  • ésta es mi vida!
  • ¡mi negocio es que es así!
  • ¡cómo si fuera tan fácil tomar esas decisiones!
  • ¡llevamos haciéndolo así 30 años!
  • ¡la crisis!
  • ¡la competencia!
  • ¡el sector!

Todo depende de terceros y nada hay que puedan hacer para modificarlo, continúan con su pernicioso diálogo interior cuándo únicamente necesitan tomar decisiones para ser felices y comenzar un camino de cambio, arduo, aunque muy fructífero. ¡De ti depende!

Son muchos los empresarios que han tomado las riendas, el coaching ejecutivo ayuda al éxito, mejorando tu forma de pensar.

¿Hablamos?

«¡MEJORAMOS RESULTADOS > SUPERAMOS LÍMITES!»

Te espero en pedrovalladolid@impulsocoach.com y http://esama.impulsocoach.com/

 

Written by

The author didnt add any Information to his profile yet

Leave a Comment