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Coaching para la gestión del tiempo – Por Antonio Calvo

Resulta contradictorio que cuantas más horas trabajamos y cuanta mayor es la velocidad y el estrés de nuestra actividad, mayor es nuestra queja por la falta de tiempo o la gestión del tiempo ¿A qué se debe esta insatisfacción? Si realmente hemos trabajado mucho y a buen ritmo, deberíamos estar satisfechos con el trabajo realizado, pero habitualmente no es así ¿Cuál suele ser la queja?: “no me da tiempo…”, “no llego…”. En definitiva, hemos hecho muchas cosas pero tenemos la sensación de no haber hecho lo correcto.

Cualquier tratado sobre gestión del tiempo os dirá, con algunas variantes, que la gestión del tiempo se debe basar en la organización, la planificación y el desarrollo de los hábitos adecuados. Todo ello con un mismo fin, estar seguros de que hacemos lo correcto o más importante en cada momento, esto provoca tranquilidad, sosiego y satisfacción por ocuparse de lo que más importa. Entonces…, debería ser suficiente con seguir al pie de la letra las recomendaciones de estos tratados y la realidad es que no es así, ¿por qué?, por las trampas que nos encontramos por el camino.

De evitar esas trampas se ocupa el coaching. En esencia, un proceso de coaching, incluso para la gestión del tiempo, mantiene la siguiente secuencia: establecer una meta, tomar conciencia de la realidad, elaborar un plan con las opciones disponibles y llevar a cabo las acciones del plan. En cada una de estas fases nos encontramos con trampas que nos impiden mejorar sin la ayuda de un coach, veamos.

Establecer una meta. En otros artículos hemos hablado de la importancia de que las metas sean específicas, medibles, alcanzables, orientada a resultados y delimitada en el tiempo. Cada una de estas características tiene una trampa, pero nos vamos a detener en una muy habitual en la gestión del tiempo, nos proponemos metas inalcanzables, condenadas al fracaso desde el primer momento y a provocar nuestra insatisfacción permanente, cuando una meta es demasiado ambiciosa, es preferible fraccionarla.

Tomar conciencia de la realidad, el punto de partida. No es fácil adquirir esa consciencia por nosotros mismos sin ayuda, se necesita alguien que “te ponga los pies en la tierra”. Entre los muchos aspectos que es necesario trabajar en esta fase, nos detenemos en el precio que estás dispuesto a pagar o dicho de otra forma, conocernos a nosotros mismos y  nuestras circunstancias, no podemos pretender que vayamos a adquirir hábitos de hacer cosas que no hemos hecho en la vida, aquí reside la trampa, algunas cosas cambiarán, pero lentamente, hay que saber con qué armas contamos en la realidad.

Elaborar un plan con las opciones disponibles. Aquí la clave está en determinar que es aquello verdaderamente importante, recordad lo que decíamos al principio, será aquello con lo que nos sentiremos satisfechos de haberlo realizado. Aquí la trampa más repetida es la de no definir bien nuestros roles, nuestras responsabilidades, u olvidar alguno de ellos; es habitual hacer planes sin tener en cuenta la vida personal, social o familiar, lo cual lleva el plan al fracaso más estrepitoso.

Por último, la puesta en marcha. Todos sabemos de la importancia de la voluntad para llevar a cabo las acciones necesarias para que nuestro plan no se quede solo en buenos propósitos y termine en el cajón. La trampa en esta etapa son las excusas y la autojustificación que nos hace desviarnos del camino, en el mejor de los casos, o peor aún, abandonar y volver a las antiguas costumbres. Es habitual que pasado el momento de euforia que le sigue a la asistencia a un curso o la lectura de un libro, en pocos días se vuelven a hacer las cosas como se han hecho siempre.

Recordemos que el tiempo siempre es constante, siempre es el mismo, lo que cambia es lo que hacemos con él, es decir como lo administramos. Existen diversos métodos para mejorar su gestión que, verdaderamente, ayudan en la organización de tareas pero lo realmente importante y está en la base de todos esos métodos es el cambio de hábitos. Os invito a que probéis e intentéis mejorar por vuestros propios medios, si necesitáis alguien que clarifique conceptos, ponga orden y de seguimiento a vuestro plan, en Impulso podemos ayudaros.

Antonio Calvo.

Abril 2012.

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One Response to “Coaching para la gestión del tiempo – Por Antonio Calvo”

By Santiago - 6 octubre 2014 Responder

Antonio, desde mi opinión, no hay metas inalcanzables, lo que sucede es que se ha elegido el espacio temporal inadecuado.

Si la meta está bien planteada-cumple con el acrónimo METAS- es alcanzable, aunque quizá no en el plazo que nos gustaría. A veces tenemos mucha prisa y ya sabemos, que siempre es mala consejera.

Un saludo

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