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Cuando el cliente te paga con más que solo dinero – Por Santiago Torre

 

Ciudad Real. Sábado 20 de septiembre. 8.00h de la mañana. Recepción del hotel Silken Alfonso X.

“¿Con chaqueta y corbata?. Muy elegante te veo. ¿No has traído ropa de combate?” Me dice mi compañero Pedro según me ve

La mezcla de la hora, en un sábado, tras haber llegado a la ciudad ya pasada la medianoche y no haber tomado todavía un café, así como lo extraño de la pregunta debió hacer que mi cara se tornara muy rara, tanto que todavía no me había dado tiempo ni a preguntar cuando Pedro continúo hablando

“Sí hombre, algo así como uniforme de asalto de las COEs o de cualquier fuerza especial de choque” me dice según se ríe abiertamente

“Pues esto es lo que tengo, como mucho puedo cambiar chaqueta, corbata y camisa por un niki, pero poco más, aunque si tú me dejas el uniforme yo me pongo lo que me digas, ¿a qué viene esto? ¿tendremos combate?” le pregunto todavía despistado

“Me temo que va a ser una sesión movidita, no nos van a recibir con los brazos abiertos. Hablé ayer con el cliente y, al parecer, al equipo no le ha hecho mucha gracia lo de tener que trabajar un sábado y creo que nos espera una jornada “simpática””, me suelta así, sin ofrecerme un café previamente ni nada

“Vamos a tomar un café y ya me cuentas, seguro que no es tan grave, tampoco es que el trabajo de hoy sea muy duro, se supone que es una jornada lúdica con un componente formativo, pero en un ambiente distendido y divertido. No seas agonías” suelto por mi boca mientras me dirijo a la cafetería sin, ni siquiera, darle opción a responder.

Ciudad Real

 

 

Una vez que ya he desayunado y comienzo a ser persona, pido a Pedro que me explique con más detalle el asunto. Nada grave, aunque él está intranquilo. Lógicamente, al equipo del cliente lo de trabajar en sábado no le ha hecho gracia y menos a los que vienen de fuera de la ciudad, pero no será nada serio. Le tranquilizo y le digo que todo irá como la seda (alguna ventaja tiene que tener el ir de apoyo y no ser el delegado en la plaza, que es el que realmente se le juega en una de estas. Te permite no perder la calma ante estos hechos).

Cuando llegamos a casa del cliente, rápidamente nos lanzan algún puyazo referente a lo de un sábado y lo de no saber exactamente para qué se les había convocado. Solo sabían que tenían que ir con ropa cómoda, calzado que les permitiera andar, ganas de pasarlo bien y que empezaban a las 9 y acabarían pasadas las 17h.

Visto el percal y dado que me había negado a ponerme el uniforme de las COEs, yo era consciente de la importancia de ganarse al grupo en los primeros momentos, así que comenzamos con alguna gracia y siendo muy, pero que muy cercanos y haciendo que se sintieran lo más cómodos posible. Les hicimos participar, prometimos que se iba a ser la jornada más productiva de septiembre (eso era echar un órdago con 31 siendo mano, ya lo sabía yo) y rápidamente comenzamos la acción.

Yo estaba en Ciudad Real para ayudar a nuestro delegado en la zona en una Gymkhana formativa para un cliente, con el primer grupo de unas 30 personas. Para Pedro era la primera de estas actividades, pero yo ya había participado en alguna otra y sabía del éxito que tenían y que la gente se lo pasaba bien. Además era consciente del extraordinario trabajo de preparación previa que Pedro había realizado y yo personalmente había preparado junto con él la formación posterior en sala, por lo que conocía bien el material y sabía que era de muy alta calidad y que nos daría mucho juego para que realmente aprendieran disfrutando.

Sin mucha dilación los pusimos en marcha: 4 grupos de 7 personas de distintos departamentos y que algunos ni se conocían, instrucciones no muy claras, objetivos difusos, algunas indicaciones de lo que tenían que hacer, una serie de retos y promesa de algo especial para el ganador, pero que no conocían ni como puntuaría, ni el premio ni el objetivo del juego.

Todavía estaban preguntando cosas cuando se encontraron en la ciudad universitaria con una hoja de papel, un código QR y un número de teléfono al que llamar si se perdían, pero si lo hacían “perderían muchos puntos”.

“y, ¿a donde tenemos que ir?” “¿Dónde vamos a comer?” … esas preguntas y otras varias quedaron sin respuestas, nosotros ya enfilábamos hacia las zonas por las que suponíamos que pasarían.

Así fue, poco a poco fuimos viendo a los grupos y, lo que era algo desconcertante, comenzaba a ser divertido. Cada grupo con el que nos cruzábamos nos decía algo, pero en esta ocasión, en vez de en modo molesto, empezaba a haber simpatía en sus comentarios.

La jornada fue transcurriendo de acuerdo al plan A. Los grupos estuvieron en hora en donde tenían que estar y la formación en sala y explicación de la vivencia comenzó en el horario previsto. Ya no existía tirantez y el ambiente era mucho más agradable.

La jornada finalizó con la comida y el reparto de premios –que fue una sorpresa muy agradable para el equipo ganador- y, lo que para nosotros fue lo más agradable, una tremenda satisfacción, no solo por parte del cliente, si no por el equipo de personas que participó. En mi caso, no menos de 10 personas vinieron a felicitarnos y decirnos que se alegraban tremendamente de haber “tenido que trabajar un sábado” y que esperaban que repitiéramos más a menudo. Luego al comentar con Pedro y Meritxell (otra persona de apoyo) les había sucedido lo mismo.

Es en esos momentos cuando las personas te pagan, no con dinero, sino con agradecimiento sincero y con palabras de cariño, cuando has podido transformar un “a que descerebrado se le ha ocurrido esto” por un “jefe, esperemos que esto se repita más a menudo”, cuando ves que tu trabajo sirve realmente para que las personas tengan una vivencia enriquecedora y aprendan cómo lo pueden emplear en su día a día, cuando ves que entienden lo que es un equipo y se refuerza su pertenencia al mismo, cuando sientes que tu cliente considera que su dinero está muy bien empleado, cuando notas que la motivación de las personas crece, … cuando ves que esa empresa desde ese momento ya nunca más será lo mismo y las personas te lo reconocen, es en ese momento cuando tu trabajo realmente merece la pena y sientes que todo el esfuerzo realizado tiene un objetivo.

Fue un momento especial y realmente te sientes muy bien pagado emocionalmente.

Desde aquí me gustaría pediros a todos los que habéis llegado a este final del artículo que cuando recibáis un buen servicio, cuando alguien os cambie el día con una sonrisa, cuando alguien os haga sentiros un poco mejor, lo agradezcáis y lo digáis.

Realmente reconforta oír un “gracias por tu trabajo”, hace que las cosas cobren sentido y te sientas bien pagado. Cuesta muy poco, pero si es sincero de verdad, quien lo recibe lo nota, lo siente, lo agradece y se siente a gusto. Por favor, no te cortes y díselo, paga a tus buenos proveedores con algo más que dinero y se esfuercen en conseguir otro “gracias”

No quiero cerrar este artículo sin agradecer a ese fantástico equipo de Ciudad Real su gallardía, humildad y simpatía al reconocer que le mereció la pena trabajar un sábado. Hace falta ser personas extraordinarias para tener la humildad de reconocerlo y agradecerlo. Siempre los llevaré en mi recuerdo con gran cariño, nos pagaron con algo mucho más importante que el dinero: el agradecimiento por nuestro trabajo.

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6 Responses to “Cuando el cliente te paga con más que solo dinero – Por Santiago Torre”

By Yolanda - 14 octubre 2014 Responder

Gracias Santiago y Pedro, fueron unas jornadas muy enriquecedoras, tanto por la formación recibida como por la experiencia vivida.
Saludos

By Santiago - 14 octubre 2014 Responder

Yolanda, muchísimas gracias a vosotros por habernos dado la oportunidad de trabajar con vuestra empresa y por el extraordinario trato recibido, a pesar de que hicimos trabajar a tu equipo un sábado. 😉

Espero que lo vivido en esas jornadas se esté implementando en el día a día de vuestro trabajo para que continuéis siendo la referencia en la provincia en vuestro sector. Con el equipo que yo vi allí y el compromiso de la dirección por continuar mejorando, no me cabe duda de que seguiréis liderando el mercado por mucho tiempo.

Un abrazo

By Pedro - 14 octubre 2014 Responder

Gracias Yolanda por tu reconocimiento, estoy seguro de que hay un antes y un después de esas intensas jornadas, que además de resultar enriquecedoras y productivas, recibimos una gratificación impagable, el afecto de los participantes. El apoyo de tu equipo, su compromiso y actitud fueron determinantes para el éxito de las mismas.
Continuaremos avanzando juntos en ese camino de éxitos.

By Antonio - 29 septiembre 2014 Responder

Me alegra mucho que hayáis recibido esta satisfación. Realmente cuando alguien entrega el cien por cien, como hacéis vosostros, es facil recibir este tipo de recompensas. Saludos.

By Santiago - 29 septiembre 2014 Responder

Gracias Antonio. Bien sabes que no siempre sucede. Tenemos tendencia a no sabe decir “buen trabajo”.

Según los estudios, esa es una de las principales quejas de los trabajadores españoles: su jefe no sabe decírselo.

By Santiago - 29 septiembre 2014 Responder

Si todos nos lo marcamos y lo hacemos, sin duda, haremos subir la motivación en España. Yo ya pongo mi granito de arena en ello.

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