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Descubre problemas ocultos en tu empresa

“¿Qué está pasando?” Esta es una pregunta que, a quien más o a quien menos, se nos ha pasado alguna vez por la cabeza, a la vista de resultados de cualquier tipo en nuestra empresa o puesto de trabajo.

¡Ojo! no estamos hablando de cotilleos o similares. La pregunta trata de encontrar o averiguar la causa raíz que ha provocado aquellos resultados. Pero, también, encierra otro suceso importante: no nos hemos enterado de lo que ha ocurrido o está ocurriendo. En este último aspecto nos vamos a enfocar en este artículo.

Decía Nicholas Murray Butler que tan sólo hay tres grupos de personas: las que hacen que las cosas pasen, las que miran cómo pasan las cosas y la que se preguntan que pasó. Es evidente que pertenecer al último grupo es pertenecer al peor de los tres, pero no nos desanimemos hacerse la pregunta es el primer paso para mejorar y encontrar la solución.

Que no conozcamos la raíz de los problemas puede deberse a diversos motivos, pero estaréis de acuerdo conmigo en que ha habido una falta de comunicación. Es habitual que en Impulso nos contraten para mejorar la productividad, las ventas, la rentabilidad, etc., pues, aunque parezcan asuntos muy racionales, siempre hay detrás un problema más emocional: la comunicación. Ya no digamos cuando se trata de alineación de objetivos, liderazgo, motivación o cualquier otro trabajo de coaching con equipos, empresarios o directivos; en estos casos, la ausencia de comunicación o una comunicación deficientes es la principal causa raíz.

Por tanto, si queremos salir de la categoría de “los que se preguntan qué pasó”, debemos tomar la iniciativa y asumir responsabilidades para establecer una comunicación eficiente en tres direcciones:

  • Ascendente.
  • Descendente.
  • Horizontal.

Como siempre, recomendamos empezar por nosotros mismos y plantearnos varias preguntas: ¿qué estoy haciendo para comunicarme en estas tres direcciones?, ¿qué resultados obtengo actualmente?, ¿qué puedo mejorar?, ¿Quiénes son las personas o grupos destinatarios o interlocutores?,¿qué nuevos canales debo utilizar?, ¿qué voy a hacer de ahora en adelante? Por favor, haced el ejercicio por escrito, no es suficiente con tenerlo en mente, las respuestas que obtengamos y nuestro compromiso con la última pregunta supondrán un gran avance.

En nuestro ejercicio anterior hemos identificado los “qué” y “quiénes”, ahora veamos algunos “cómo”. Para la comunicación ascendente, es fundamental poner los medios, establecer mecanismos o procedimientos y aprovechar esos momentos a base de concreción y asertividad. Tanto si la comunicación es hacia un superior o desde un subordinado, las oportunidades son escasas, por eso es importante establecer momentos de contacto y aprovecharlos bien.

En la comunicación descendente es importante considerar el papel que vamos a adoptar y el que está dispuesto a asumir el interlocutor. No es lo mismo comunicar en modo de padre a hijo, que de adulto a adulto o de hijo a padre, todo dependerá de cuáles son nuestros objetivos. Es lo que se conoce como análisis transaccional de Eric Berne (para quien quiera conocer más del asunto).

En la comunicación horizontal, de igual a igual, permanentemente hay que tener en cuenta que cada persona es diferente y necesita una comunicación diferente. Ahora bien, si aprendemos a clasificar a las personas según perfiles VAK, DISC o cualquier otro método, seremos capaces de comunicarnos de forma más eficaz.

En cualquier caso:

  • Es mejor planificar que improvisar.
  • Llevar, siempre, uno o dos objetivos en mente: queremos comunicar algo y/o queremos conocer algo. Es decir, tener muy claro lo que queremos.
  • Tener en cuenta el momento y el entorno. No es lo mismo intentar comunicar en una reunión con más personas, que en un despacho con mesa de por medio o que en la cafetería.
  • Lo anterior nos ayuda a conseguir confianza y empatía, fundamentales en la comunicación o formalidad y rigor, si los objetivos son otros.
  • Por último, y tal vez lo más importante, debemos practicar la escucha activa. Incluso cuando nuestro objetivo sea únicamente transmitir una noticia, debemos observar la reacción de los receptores del mensaje, para valorar los efectos y actuar en consecuencia. Habitualmente, nos enseñar a comunicar, hablar bien u oratoria, pero no nos enseñan a escuchar, a pesar de que es el cincuenta por ciento de la comunicación.

El tema es extenso y complejo, es difícil que con este modesto artículo encontremos la solución. Al menos, espero que os haya resultado práctico, que las recomendaciones os sean útiles y os ponga en el camino de la mejora continua.

Como siempre, no les descubro nada nuevo, la solución está en vosotros mismos, sólo os recuerdo que lo hagáis, que lo pongáis en práctica, solos o con ayuda.

Antonio Calvo.

Marzo 2019.

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