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Objetivos: dos claves para lograrlos.

Identifica lo que es importante para ti y tu trabajo. Rompe la pauta. Logra tus objetivos.

¿Os suena…? ¿Verdad? Es lo mismo de todos los años, siempre esperamos que los cambios de ciclo nos ofrezcan una oportunidad de mejorar lo que no nos gusta, ¿qué va a hacer de este año algo diferente? En este artículo os facilitamos algunas reflexiones y recomendaciones sencillas y prácticas que os ayudarán.

En primer lugar, para que no cunda el desánimo al recordar experiencias pasadas, debemos aprender a valorar nuestros progresos y ser menos ambiciosos en la cantidad y calidad de nuestros objetivos. Quizá en otras ocasiones no hayamos logrado íntegramente nuestros propósitos, pero si le pusimos esfuerzo algo habrá mejorado. No obstante, si seguimos un procedimiento adecuado, nuestro trabajo obtendrá mejores resultados. Es por ello que os propongo dos claves:

  1. Identifica lo que es importante para ti y tu trabajo.
  2. Rompe la pauta.

lupaIdentificar lo importante.

Antes de nada vamos a facilitar algunas ideas de dónde puede estar lo importante. En el entorno directivo se insiste mucho en el liderazgo, que casi siempre lo asociamos a la gestión de personas y equipos. Si ampliamos un poco este concepto nos encontraremos muchas más áreas en las que trabajar para encontrar lo que es importante (y necesario), me refiero a cuatro tipos de liderazgo:

  • Con uno mismo. Se lidera con lo que somos, lo que hacemos y lo que decimos, si no somos capaces de gestionar estas tres facetas, no será posible liderar a otras personas o grupos. Aquí podemos incluir hábitos, desarrollo personal, aprendizaje, cuidado físico, emociones, proactividad, disciplina, etc.
  • Uno a uno. Para liderar a otro es imprescindible conocer a esa persona (necesidades, capacidades, factores motivadores, estilo de comportamiento, etc.), ser consciente que ninguna persona es igual y, por tanto, que cada una necesita un liderazgo diferente. En este apartado podemos incluir desarrollo de inteligencia emocional, empatía, negociación, liderazgo situacional, conocimiento sobre estilos de comportamiento y factores motivadores, etc.
  • Dentro del grupo. Es la concepción de liderazgo más difundida, se trata de transmitir visión, dirigir, motivar, delegar, comunicar y, no lo olvidemos, servir. Se pueden incluir habilidades de negociación, comunicación, resolución de conflictos, definición de objetivos, establecimiento de reglas, etc.
  • Entre grupos. Cuando dentro de la organización existan grupos diferentes, además de ejercer el liderazgo sobre los líderes de cada grupo hay que ejercerlo sobre los miembros de esos grupos. Facetas a considerar son el establecimiento de redes, análisis social, mediación, además de los señalados en el apartado anterior.

Recomiendo realizar una reflexión del tipo DAFO personal sobre cada una de las facetas contenidas en los distintos tipos de liderazgo. No será extraño que encuentres demasiados aspectos que mejorar o que la importancia de unos sobre otros no sea muy evidente. Por tanto, para finalizar esta primera fase deberás tomar decisiones sobre la prioridad de los objetivos, en principio te aconsejo que no seas demasiado ambicioso y que elijas sólo unos pocos objetivos a la vez, del acierto de esas decisiones dependerán tus resultados.

Romper la pauta.

Está comprobado que lo que más nos aleja del cambio y la mejora es nuestra forma de ser, nuestra forma de hacer las cosas, en definitiva nuestros hábitos. El cambio de hábitos es todo un reto lleno de dificultades que se encuadra dentro del liderazgo con uno mismo y es la clave para que no vuelva a ocurrir lo mismo que con los propósitos fracasados de otros años.

Para lograr el cambio de hábitos, en primer lugar debemos tomar consciencia de cuando estamos actuando incorrectamente, alejándonos de nuestros objetivos, y en ese momento romper la pauta aplicando algún mecanismo que nos recuerde el compromiso con nosotros mismos. Esto se puede conseguir con un pensamiento, una penalización, una frase, una palabra de ánimo, una imagen, un sonido, una acción,… que nos redirija hacia el buen camino. Hay que tener en cuenta que será una batalla con nosotros mismos y que somos los únicos dueños de nuestros pensamientos.

trencar-mursPara encontrar ese mecanismo que rompa la pauta debemos buscar pensamientos que nos provocan dolor o placer, siempre debe ser el mismo mecanismo para cada pauta que se quiera romper. Por ejemplo, si conducimos por encima del límite de velocidad y pensamos en las consecuencias de una multa o de los accidentes de tráfico, muy probablemente levantemos el píe del acelerador. Si nos cuesta realizar una tarea y pensamos en la satisfacción y los resultados que obtendremos, muy probablemente nos ayude a concluirla. Así un largo etcétera que estará en función del hábito y las personas.

En cualquier caso, siempre recuerdo la frase con la que comenzaba un viejo manual. Decía algo así: “Si espera aprender inglés a base de fuerza de voluntad, olvídelo. Sólo lo conseguirá si se divierte y disfruta de ello.”

Espero que nada de esto sean sólo palabras que suenan bien y que disfrutéis de un próspero año 2017. No descubro nada nuevo, la solución está en vosotros mismos, sólo os recuerdo que lo hagáis, solos o con ayuda.

Antonio Calvo – Director General de Impulso Coaching de Negocios

 

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