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El (falso) mito de motivar – Por Santiago Torre

Todos tenemos en la cabeza la necesidad de gestionar la motivación de los colaboradores. Todos hemos leído la tremenda importancia de tener un equipo motivado para triunfar. Tenemos autores que consideran imprescindible que un líder tenga la capacidad de motivar a sus colaboradores (Por ejemplo, J.P. Kotter en “Qué hacen los líderes”).

De acuerdo a ello hemos promovido sistemas de incentivos (“si cobran más estarán más motivados”), hemos mejorado el entorno laboral (“así estarán más satisfechos”), les hemos dado más recursos, reconocemos sus logros y un sin fin de técnicas más de motivación, pero llega la hora de salida y allí no queda nadie más que un par de personas, que casualmente no son los que más cobran, ni tienen el mejor ordenador, ni siquiera vehículo de empresa y además apenas hablamos con ellos, como no nos dan guerra…

“¿Qué he hecho mal? ¿por qué no están motivados?” tenderemos a plantearnos. La verdad es que es posible que nada, pero sencillamente ha estado premiando factores que nada tienen que ver con la motivación, al menos con lo que entendemos como tal, que es que una persona esté ilusionada con su trabajo.

¿Qué tengo que hacer para que alguien esté ilusionado? Sencillamente, no lo intente desde fuera, si no desde dentro. Ilusionarse por algo es algo que la persona sólo lo puede hacer por sí misma, no se le puede empujar a ello; tendremos, por tanto, que crear las condiciones para que alguien se automotive a estar ilusionado.

Tenemos que cambiar el mito. Tenemos que dejar de motivar para pasar a conseguir que la persona se ilusione.

“Y eso, ¿cómo se hace?”. Que le va a responder un coach: preguntando, implantando procesos de coaching en la empresa. Hay que conocer que es lo que ilusiona a cada uno de nuestros colaboradores y ayudarle a conseguirlo. O bien, hágase la siguiente pregunta: “¿Qué estoy haciendo para desmotivar?”.

Quiero dejar una cosa clara: las circunstancias externas rara vez ilusionan por un periodo largo (si alguien cree que le van a promocionar o subir el sueldo estará ilusionado unos meses, pero no más), pero sí que pueden crear desmotivación. Lo primero que deberemos hacer es eliminar los posibles elementos externos de desmotivación de sus colaboradores. En una gran empresa una de las fuentes es la política de gestión de personas: promociones, aumento de sueldo, evaluaciones, asignación de presupuestos, nuevos proyectos,…, pero en una pequeña eso no existe y las causas fundamentales están en el dueño.

Según encuestas realizadas en países anglosajones (pero que estoy seguro valen al 100% para España) lo que más desmotiva al colaborador es:

1.- Que el jefe siempre quiera tener la última palabra en todo.

2.- Falta de coherencia entre lo que dice y lo que hace.

3.- Falta de confianza en la capacidad del colaborador.

4.- Entrometerse en todos los pequeños detalles del trabajo.

5.- No transmitir la visión global y el por qué de las cosas.

6.- Apropiarse de ideas de los colaboradores.

7.- Echar la culpa de lo que sucede al equipo.

8.- No clarificar y concretar lo que se espera de cada persona.

9.- Salarios por debajo de mercado.

10.- Excesiva rigidez de norma.

11.- Inflexibilidad en las negociaciones.

Con ello, para evitar desmotivaciones justificadas, le recomiendo, si no lo estuviera haciendo ya, que:

1.- No quiera tener la última palabra en todo. Quédese solamente con lo esencial y deje que su equipo decida sobre el resto.

2.- Sea coherente: no pida austeridad en estos tiempos de crisis y pague facturas de restaurantes de 100 € cubierto o cambie de coche por uno todavía mejor.

3.- Confíe en sus colaboradores.

4.- No se entrometa en todo. Aprenda a tragar sapos y culebras con lo no trascendental.

5.- Tenga muy clara la visión de su empresa y transmítala. Que cada uno sepa para qué vale su trabajo.

6.- Nunca jamás se apropie de una idea de otro o eche la culpa a nadie de lo que sucede, aunque así lo crea. Aprenda a morderse la lengua.

7.- Tenga muy claro el organigrama y que espera de cada persona. Reúnase con ella y expóngalo. Y haga esto con frecuencia (una vez al año no es suficiente).

8.- Sea flexible en lo que no es esencial para el negocio.

Una vez eliminados los elementos desmotivantes, EXIJA. Las personas acostumbran a responder según lo que se les pide y exige. Si usted no exige nada, no recibirá nada a cambio. El hecho de que alguien no esté motivado no le exime de cumplir sus objetivos. Defina con él lo que tiene que hacer y cuando y exija que lo cumpla. Su empresa lo agradecerá y a largo plazo, su colaborador también.

Todos tenemos mejor recuerdo de aquel profesor (o jefe) exigente, pero justo, que de aquel que ni daba ni exigía nada (un calzonazos, a juicio de muchos). El motivo de ello es que el exigente consiguió que mejoráramos y que nos auto motiváramos, por la cuenta que nos tenía.

Por último, gestione su propia automotivación. La automotivación es poco contagiosa, pero la desmotivación lo es muchísimo.

Como resumen, el mito de la motivación es eso: un mito, lo que de verdad existe es la desmotivación (intente evitarla) y la ilusión (pregunte a la gente que le ilusiona y póngale en el camino a conseguirlo). Verá entonces como su negocio da un giro inesperado y muy positivo.

Santiago Torre.

Delegado Territorial Zona Norte.

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11 Responses to “El (falso) mito de motivar – Por Santiago Torre”

By Estela Soto - 17 marzo 2015 Responder

MUY BUENO … !!! GRACIAS

By Juan Carlos - 30 junio 2014 Responder

Quizás un gran ejemplo de motivación no dineraria es el de los anuncios de Balay que pone en valor a todos sus empleados…

By Santiago - 30 junio 2014 Responder

Si es la actitud predominante, sí, si es flor de un día, valdrá para poco o incluso será negativo

Al final, todo es cuestión de la actitud que domina la mayoría de nuestros comportamientos.

Cuentan que un anciano indio relataba a su nieto

“En tu interior hay dos lobos, el de la bondad y ayuda a los demás y el de el egoísmo y la avaricia, y uno de los dos siempre vence”

“¿Cual de los dos crees que vencerá en mi caso?”, preguntó su nieto

“El que alimentes más”, respondió el sabio

By Manuel Gonzalez - 28 marzo 2014 Responder

Enhorabuena por tu articulo Santi, me ha encantado. Tambien aplicable a las Grandes empresas, donde ademas el sueldo de los colaboradores no depende habitualmente de su “jefe”.
En fin gracias

Manolo

By Santiago - 31 marzo 2014 Responder

Manolo, en las grandes empresas es más necesario que en ningún otro sitio ser conscientes de la importancia de no desmotivar y que lo que realmente nos mueve, ilusiona y motiva es la recompensa emocional y que esa, depende únicamente de nosotros, pero muchas veces significa aceptar nuestra responsabilidad y no poder “descargar la culpa” en los demás o en las circunstancias

By Helena - 5 septiembre 2012 Responder

Creo que este es uno de los artículos más interesante y más fiel a la realidad de muchas pymes que he leído en mucho tiempo.

Esperemos que muchos de los “dueños” lo lean y abran los ojos.

Muchas gracias

By Dolores Javato - 1 agosto 2012 Responder

Reflexiones muy interesantes que comparto plenamente. Se lo acabo de reenviar a mis colaboradores que a su vez son gerentes de equipos.
Un abrazo
Dolores

By Santiago Torre - 25 julio 2012 Responder

Fernando, me alegro que te haya sido de utilidad. Encantadísimos de contar contigo como “mejorando”. Te aseguro que Ignacio es una extraordinaria elección. Extraordinario profesional y con una dedicación y orientación absoluta al cliente, no te va a defraudar. Para cualquier cosa que necesites, nos tienes a tu disposición.

By DESARROLLO - 25 julio 2012 Responder

Si bien es verdad que los factores desmotivantes, esos que nombras y otros muchos más, impiden que los motivantes funcionen, estos existen, y en concreto dos de ellos son universales: el logro y la afiliación.

By antoniocalvo - 26 julio 2012 Responder

Efectivamente, como bien dices el logro y la afiliación pueden engolbar a todos los demás. El error está en que, muchas veces, nos centramos en factores materiales para recompensar el desempeño, pero estos factores solo producen indiferencia o insatisfacción (ver Irving Herzberg), los verdaderos motivadores son los que tu citas.
Gracias por el comentario, saludos.

By Fernando Díaz - 25 julio 2012 Responder

Estimado Santiago, ha sido un placer el haber podido leer tu artículo, a través del correo que me ha pasado Ignacio Prieto Fdez. de Toro y tengo que reconocer que has dado en el clavo en todo. Espero que podamos contar con los servicios de Impulso Coaching de Negocios en un futuro, porque desde luego no es fácil encontrar a profesionales como vosotros.

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