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El huevo y la zanahoria – Por Santiago Torre

Hace unos días en una de las sesiones de Coaching un empresario se lamentaba de que no había forma de entender a sus trabajadores, que tenía múltiples problemas y que no conseguía avanzar con ellos. Decía que lo había intentado todo y de mil formas, pero que nada.

“¿Problemas con todos?, a ver si vas a ser tú …” le dije con voz irónica. Le conozco bien y sabía que algo le pasaba,  “cuéntame, continué …”

“Como sabes estoy intentando implementar un nuevo sistema de turnos, de incentivos y de reparto de la carga de trabajo para adaptarnos a la entrada de pedidos que estamos consiguiendo y en general está siendo bien aceptado, pero hay alguno que no hay forma de que reaccione”

“¿Qué estás haciendo exactamente”, pregunté

“Lo que dijimos, me siento con cada uno y hablo individualmente, le pregunto y le acabo proponiendo lo que he pensado que es más adecuado”

“¿lo estás haciendo con todos igual”

“Claro que sí, ¿Qué otra cosa podría hacer? A todos por igual”

“Has cocinado alguna vez?” le sorprendo

“¿Qué si he cocinado? ¿ya estamos otra vez con los jueguecitos? ¿otra vez al txoko a perseguir ranas con Pablo?”  me dijo muerto de risa

“Serás exagerado” le contesto “A ver ¿qué pasa si pones un huevo y una zanahoria en un bol con agua  y la calientas hasta hervir y la dejas así 15 minutos?”

“Pues que se cuecen”

“Vale, te has librado de perseguir ranas por el txoko, de momento. ¿Cómo se denomina un huevo hervido”

“¿duro?”

“Así es, el huevo cuando hierve se endurece. Y, ¿Qué pasa con la zanahoria?”

“¿se ablanda?”

“Efectivamente, si damos el mismo tratamiento a un huevo y a una zanahoria, el primero se endurece mientras que la segunda se ablanda. Como ves reaccionan de forma opuesta. Eso mismo ocurre con muchas personas, reaccionan de forma diferente ante el mismo estímulo. Por suerte todos somos distintos y nuestra experiencia vital, conocimiento, habilidades, capacidades y competencias son diferentes, por eso reaccionamos distinto ante el mismo estímulo”

“Visto así vas a tener hasta razón”, contestó el con voz lejana

“Claro que sí, veamos, vamos a hablar de estas dos personas …”

Con ello continuamos con nuestra sesión centrados en ese tema.

Los que somos padres muchas veces no entendemos porque nos salen hijos absolutamente diferentes en la –teórica- misma situación y la realidad es que es la misma para nosotros, pero no para cada uno de ellos, que tienen diferente experiencia vital en cada momento. A nuestros colaboradores les sucede exactamente igual, unos se endurecen como el huevo al hervir, mientras que otros se ablandan como la zanahoria, por eso no se les puede tratar de la misma forma, cada uno necesita su atención, apoyo y ayuda diferenciada y eso hay que trabajarlo.

¿habéis oído alguna vez eso de … “en esta empresa el activo más importante son las personas”?

Para la mayoría de empresarios que conozco:

La contabilidad es una imposición,

Pagar impuestos una obligación,

La norma de calidad una exigencia,

Las normativas laborales un obstáculo y La formación un gasto inútil, pero todos tienen un contable, un asesor fiscal, quien le ayuda con su ISO 9000, un asesor laboral y una empresa que les gestiona la formación, pero conozco a muy pocos empresarios y directivos que tengan a alguien que les ayude a liderar “las personas, el activo más importante” y a desarrollarse como gestores de las mismas, será que bien han nacido con un don especial para ello o confían en que otros lo harán por él.

Si quieres que tu empresa mejore, preocúpate de su activo más importante: las personas y déjate ayudar en ese tema con una visión externa que te permita conocer quien se endurecerá, como el huevo y quien se ablandará, como la zanahoria, será la mejor inversión que puedas realizar.

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