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El Mentoring o cómo dar ese salto que deseas – Por Santiago Torre

Alguien a quien preguntar, visión, tranquilidad, confianza, supervisión, motivación, apoyo, orientación, inspiración, desarrollo, formación, conciencia de mí mismo, reflexión, enfoque o desarrollo personal y profesional son algunas de las respuestas que dan quienes han seguido un proceso de Mentoring cuando se les pregunta qué les ha aportado ese proceso.

El mentoring es aquel proceso por el que una persona más experimentada o con mayor conocimiento ayuda a otra persona en su desarrollo personal o profesional.

Karate Kid

El mentoring es tan antiguo como el mundo. El origen de la palabra se remonta a La Odisea, libro escrito por Homero, en donde cuando sale a combatir a la guerra de Troya, deja a Méntor, su amigo, a cargo de su hijo Telémaco, que estaba destinado a ser el siguiente rey de Ítaca.

A lo largo de la historia hemos tenido muchos otros ejemplos y esta figura está muy extendida en el mundo del arte o del deporte. También lo está en el mundo de la empresa en los países anglosajones, aunque en España es menos habitual.

Las grandes corporaciones anglosajonas utilizan, desde hace muchos años, el Mentoring con múltiples finalidades:

  • Retención del talento
  • Desarrollo de los recién incorporados
  • Extensión de la cultura corporativa
  • Desarrollo del liderazgo
  • Mejora de la comunicación
  • Incremento de la motivación
  • Planificación de la sucesión

para ello tienen definidos unos procesos de Mentoring muy documentados, medidos y controlados.

De esos procesos y experiencias, surgió el Coaching de Negocios (Business Coaching). Sencillamente, se tomaron esos procesos y se adaptaron al trabajo con el dueño de una pequeña empresa.

El Coaching de Negocios, en su acepción americana, es un proceso de Mentoring y está llevado a cabo por ejecutivos con amplia experiencia, que la ponen a disposición de empresarios que quieren mejorar y desarrollar su negocio con estas personas y a través de unos procesos estructurados y con eficacia contrastada.

El Mentoring tiene sentido siempre que una persona quiera dar un salto cualitativo en su capacidad personal o profesional y quiera hacerlo acompañado.

Este proceso puede ser formal y estructurado o informal y desestructurado. El primero tiene unos objetivos claros y unos tiempos definidos, habitualmente marcados por el mentor, mientras que el segundo queda al gusto y ritmo del mentorizado, lo que lo transforma de facto en un proceso de Coaching. Nada es mejor ni peor, depende de lo que se busque.

En el mundo de la empresa, el Mentoring puede ser interno o externo; esto es, llevado a cabo por personal propio (habitualmente las grandes empresas suelen destinar los últimos años de carrera de sus directivos a este aspecto) o por mentores profesionales contratados para cada proceso (habitualmente en los casos de pequeñas y medianas empresas).

En cualquiera de ambos casos, es esencial que el proceso esté bien definido y sea llevado a cabo por personas formadas para ello, con amplia experiencia y conocimiento de negocio y con una metodología adecuada para lo que se persigue.

Se diferencia de la formación en cuanto que la posible transmisión de conocimientos se realiza a través de la reflexión, la pregunta, el reto o el aprendizaje con terceros, no tanto como siendo el mentor un profesor.

Se diferencia de la tutoría en cuanto a que la misión del mentor no es proteger, amparar o dirigir al mentorizado, que es quien debe decidir sus propios objetivos o destinos.

Se diferencia del asesoramiento en cuanto a que el mentor no aconseja o proporciona dirección, si no que hace reflexionar al mentorizado sobre lo que conviene o no, dejándole tomar sus propias decisiones.

Se diferencia de la dirección de carrera en cuanto a que el mentor no hace juicio de valor sobre lo que el mentorizado decide. Simplemente le ayuda a alcanzar lo que este persigue (siempre y cuando no sea algo ilegal o moralmente inadecuado para el mentor, en cuyo caso, abandonará la mentoría)

En la gran empresa se utiliza principalmente para tutelar y desarrollar a los recién incorporados a los que se les quiere dotar de una carrera de gran recorrido en la misma. También es muy usado en las promociones internas y asunción de nuevas responsabilidades, así como en los momentos en que alguien llega a un nuevo país (o región) en donde no conoce los usos y costumbres del mismo.

Otro de los usos que se dan para el Mentoring en la gran empresa son los procesos de Outplacement, otro anglicismo de compleja traducción al castellano, ya que como aquí solo se utiliza por multinacionales no existe un vocablo para ello. Podría traducirse como orientación profesional o transición profesional; esto es, cuando alguien va a dejar la compañía, se le asigna un mentor para que le ayude en su reorientación profesional y así se facilite su reubicación.

En la pequeña y mediana empresa es muy utilizado en Estados Unidos, Inglaterra o Australia –y gran desconocido en España- como el mejor método para hacer crecer al dueño de un pequeño o mediano negocio. Hacerle dar un salto de nivel y situar, primero a sí mismo, y por lo tanto, a su empresa a un nivel superior, con la metodología que utilizan las grandes compañías.

Otro de los usos habituales es preparar la sucesión en las empresas familiares. En estas, el propietario suele ser un gran técnico, e incluso un gran empresario, pero no tiene ni el tiempo, ni la paciencia ni la metodología para conseguir que su sucesor esté preparado para cuando llegue el momento. El profesional externo, al igual que Mentor con Telémaco, no sustituye las labores del padre, si no que acompaña al hijo en su crecimiento y le escucha, reta y desafía para hacerle crecer y que esté preparado para la tarea que le espera, a la vez que hace de intermediario entre sucesor y sucedido en los momentos en que se requiere. Así mismo, se asegura de que exista un plan adecuado de formación interna en donde el padre transmita sus conocimientos al hijo, a la vez que chequea que el plan se vaya cumpliendo en los plazos establecidos.

Un proceso de Mentoring en la pequeña empresa permite al propietario:

  • Dotar a su empresa de la metodología que utilizan las grandes compañías, adaptada a su caso concreto y específico
  • Tener a alguien experimentado y en quien se confía, con quien consultar, contrastar y confirmar las decisiones que preocupan al empresario
  • Adquirir la tranquilidad de que las decisiones que toma están supervisadas por otra persona con amplio conocimiento de su negocio
  • Recibir una dosis extra de motivación en los momentos bajos
  • Una guía, apoyo y orientación en las áreas de mejora de conocimiento, aptitud y comportamientos que necesita
  • Un espejo frente al que verbalizar aquello que le preocupa y que le va a realizar preguntas inteligentes para que él mismo se dé cuenta de cuál es la decisión correcta
  • Tener una visión clara de hacia dónde quiere llevar a su negocio
  • Establecer un plan de negocio adecuado a los objetivos que persigue
  • Mantener el enfoque en aquello que aporta valor a su negocio
  • Llevar un control de actividad y una estructura de acciones adecuadas
  • Utilizar a su mentor como ese jefe exigente que a veces echa en falta quien trabaja por su cuenta

como consecuencia de esto, esa pequeña empresa da un salto de calidad en su gestión, está mucho más controlada y el rendimiento económico de la misma es mucho más elevado.

Cuando alguien se plantea dar un salto de nivel en su actividad profesional, un mentor con una buena metodología y comprometido, puede ser el factor que marque la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Si tienes responsabilidades en ese campo en una gran empresa, seguro que ya tenéis procesos internos de Mentoring, seguid con ellos.

Si en cambio, tu posición está en la pequeña o mediana empresa y no tenéis procesos de Mentoring, te recomiendo que investigues en la metodología y te dejes acompañar por un profesional en la materia. Te aseguro que será lo más rentable que realices. Eso sí, te recomiendo que te asegures que este profesional:

  • tiene un buen historial de desarrollo de otras personas
  • tiene verdadero compromiso con lo que realiza
  • tiene una metodología contrastada de actuación
  • tiene experiencia en la materia en que se busca dar un salto de nivel
  • tiene buenas habilidades de comunicación
  • y, sobre todo, sigue aprendiendo y formándose, está al día de lo que sucede.

Por último, hay quien confunde Mentoring con Coaching. No es lo mismo. Aunque utilizan una metodología muy similar, en el segundo caso no se requiere experiencia ni conocimientos sobre la materia, ya que se parte de que todo está dentro de la persona.

En el caso del Mentoring, aunque también se parte de lo mismo, la experiencia y conocimientos del mentor hará que salga mucho más estructurado, consistente y mucho antes. Hay un refrán castellano que dice que sabe más el diablo por viejo que por diablo. Un buen mentor aúna esos conceptos: metodología de Coaching, conocimiento y experiencia.

Si es tu momento de dar un salto profesional o personal, déjate ayudar para que este sea más alto, largo, rápido y seguro.

[tweetthis]Mentoring o como dar un salto profesional alto, largo, rápido y seguro[/tweetthis]

Si quieres saber más sobre Mentoring de desarrollo profesional, siéntete libre de contactar conmigo

Santiago Torre

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