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Felicidad en el trabajo ¿Es posible?

¿Es posible ser feliz en el trabajo?, ¿es una utopía?, ¿un mito?, ¿una ilusión?, ¿puede ser realidad?

Parece ser que es posible ya que hay gente que manifiesta que es feliz en el trabajo, vamos a tratar de entender como lo consiguen. Lo primero es determinar que es para nosotros la felicidad, personalmente creo que la felicidad está donde cada uno la quiera encontrar,… y con esto podría terminar este artículo, pero no lo haré.

Aunque nuestros  ilustres académicos no tienen por qué saber de todo, y menos de esto, nos vamos a remitir a la definición que da el diccionario de la R.A.E., donde dice que la felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física o la ausencia de inconvenientes o tropiezos. Lo cual confirma en gran parte mi teoría porque hay gente que, por distintas razones, se siente feliz aunque no se den estas circunstancias, excepto en la parte espiritual porque si no estás a gusto es imposible ser feliz, lo cual es un criterio muy personal (de ahí lo de “donde cada uno la quiera encontrar”).

Podremos encontrar la felicidad en el trabajo cuando el trabajo es un fin en sí mismo, es decir que si lo que más me gusta es pintar y tengo un trabajo de pintor puedo llegar a ser feliz, o si estoy desempleado y encuentro un empleo, puedo estar feliz. Aunque esta satisfacción tiene que ser muy fuerte y continuada porque alrededor del trabajo habrá otras muchas circunstancias que eclipsen la felicidad inicial.

Ahora bien, lo más habitual es que el trabajo sea un medio, no un fin, entonces será difícil que encontremos la felicidad en el trabajo y, por tanto, bastante inútil tratar de buscarla. El trabajo como un medio para conseguir otras cosas, se da en el caso de las personas que dejarían de trabajar si pudiesen, si es así necesitamos encontrar otras satisfacciones que conseguimos por el hecho de trabajar para encontrar algo de felicidad, es lo que se conoce como motivadores.

Llegados a este punto se nos plantea la duda de si el trabajo da la felicidad o si hay que ser feliz para trabajar. Podemos responder a estas dos cuestiones con sendos ejemplos, hay personas que cuando se jubilan añoran el trabajo y por el contrario otros aprovechan para su realización personal, soy de la opinión que los que aprovechan cualquier situación para alcanzar la felicidad lo harán tanto si trabajan como si no; el otro ejemplo son los trabajos monótonos y repetitivos en líneas de fabricación, no parecen muy atractivos, sin embargo hay personas que los realizan más a gusto que otros y, no nos quepa duda, son más productivos y aportan mayor calidad.

La felicidad se puede encontrar en cualquier trabajo que hagamos, en el resto de cosas que rodean al trabajo o en los frutos del trabajo; ahora bien, hay que pagar un precio, el esfuerzo. La maldición la tenemos en los orígenes: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, dicho de otra forma: “no hay nada gratis”, salvo excepciones. Gandhi dijo que “la recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado, que un esfuerzo total es una victoria completa”; ilustrémonos con otro ejemplo, hay pocas cosas que requieran más esfuerzo que prepararse durante meses, con un duro entrenamiento y disciplina para realizar el esfuerzo superior que supone correr una maratón, y sin embargo lo hacemos por propia voluntad; a veces hacemos cosas gratis que si nos pagaran por ello no las haríamos o nos quejaríamos. Volvemos a encontrarnos con los motivadores.

Los motivadores son la razón que nos mueve, el por qué hacemos las cosas. En Impulso trabajamos para que los individuos se entiendan mejor a sí mismos y entiendan a los demás, para lograr un mejor desempeño en el trabajo, de esta forma clasificamos los motivadores en seis tipos:

En Impulso trabajamos para que los individuos se entiendan mejor a sí mismos y entiendan a los demás, para lograr un mejor desempeño en el trabajo Clic para tuitear
  • Teóricos. Cuando se valora el conocimiento, las habilidades cognitivas y la verdad.
  • Cuando se valora el tiempo, el esfuerzo, el dinero y la rentabilidad.
  • Estético. Cuando se valora la creatividad, la armonía, la estética y las ideas novedosas.
  • Cuando se valora la ayuda a los demás y las relaciones sociales.
  • Cuando se valora el poder, los objetivos y la posición laboral, social, etc.
  • Cuando se valoran los sistemas, los valores, las normas y los principios.

Los motivadores vencen el esfuerzo ayudan a conseguir la felicidad en el trabajo y un mejor desempeño. Cada persona tiene unos más desarrollados que otros y cada puesto de trabajo requiere de un perfil de individuo diferente, así mismo dentro del equipo debe existir un equilibrio de perfiles que los individuos deben conocer y desarrollar para liderar mejor, comunicarse mejor, asignar las tareas más adecuadas, obtener un mayor compromiso y un largo etcétera.

en un equipo debe existir un equilibrio de perfiles que los individuos deben conocer y desarrollar para liderar mejor, comunicarse mejor, asignar las tareas más adecuadas, obtener un mayor compromiso Clic para tuitear

Confucio dijo: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. El problema es que a veces no podemos elegir o lo que no nos gusta es todo lo que rodea a ese trabajo, por eso añado que si no nos queda más remedio que trabajar, utilicemos los conocimientos y herramientas que tenemos a nuestro alcance para hacerlo mejor y más felices.

Antonio Calvo – Director General de Impulso Coaching de Negocios

 

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