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Hay días que es mejor quedarse en casa – Por Santiago Torre

“Alberto, ¿podrías venir un momento a mi despacho, por favor? Tengo algo que comentarte”

Esa llamada del gran jefe blanco era un muy mal augurio. La empresa estaba pasando momentos muy complicados, se habían congelado los salarios, reducido al máximo los gastos, suprimidos becarios y personal en prácticas y Radio Macuto informaba reiteradamente sobre un posible ERE

Hacia allá se dirigió Alberto cual cordero al matadero, manos en los bolsillos, cabeza gacha como ofreciendo la nuca para que todo sea más rápido y sencillo.

“Siéntate, por favor” le dijo el director general “ya sabes la situación actual … pero bueno no voy a dar vueltas e iré directo al grano … “

Instintivamente Alberto cerró los ojos y lamentó no poder hacer lo mismo con los oídos sin tener que ponerse las manos en las orejas (que uno ya es mayor y tiene su dignidad) y se dispuso a escuchar la sentencia

” … como decía la situación actual nos obliga a tomar ciertas medidas y hemos llegado a un acuerdo de salida con Lucho, tu jefe, que a efectos inmediatos dejará la empresa, pero previamente necesitamos tener un sucesor y hemos pensado en ti”

Ojos abiertos como platos, cara de asombro, adrenalina fluyendo por todas las venas, las palabras que se agolpan en la garganta y de ella solo salió en voz muy bajita un ” peeeerdona …

“Te veo sorprendido. Sí, Lucho no está enfermo, hoy no ha venido porque la salida ya es real, pero antes de comunicarlo necesitamos alguien que ocupe su lugar y consideramos que tú eres el adecuado, si estás dispuesto a asumir ese reto, claro”

“Sí, supongo que sí, lo cierto es que me pilla de sorpresa, ¿qué esperáis exactamente que haga?”

“Hay que liderar el departamento, Lucho era un gran conocedor de su tema, pero vuestro departamento es un gallinero sin orden ni concierto y sin un punto de referencia claro. Eso sí, habrá algunos cambios, tu puesto actual no se va a cubrir, tienes que hacerlo con otros compañeros, espero que sea transitorio (¿a qué me suena esto, no es lo que dijo Zapatero al subir el IVA del 16 al 18 %?). Respecto a tus condiciones salariales tendrán que seguir como hasta ahora, haremos un pequeño ajuste de cara al año que viene, pero éste es imposible. Necesitamos ajustar el gasto. ¿Estás de acuerdo con el nombramiento? ¿Podemos anunciarlo de inmediato? Quiero cerrar este asunto cuanto antes y ponernos a trabajar”

Esto es lo que se llama encerrona trapera y que sí alguna vez recibís tenéis que tener claro que la respuesta debe ser: “déjame 1 hora para valorarlo. Si te parece nos vemos en una hora exacta y cerramos el tema” y nos levantamos sin esperar respuesta mirando a los ojos de nuestro interlocutor. Si no dice nada -lo habitual- diremos “son 9.30, a las 10.30h estoy aquí”, nos damos media vuelta y salimos. Si no hacemos eso sucederá lo que le paso a Alberto

“Todavía estoy aturdido, pero de acuerdo, anúncialo y luego ya hablaremos”, esto es, meteremos la pata hasta el zancarrón y sin remedio.

Alberto entró allí con la expectativa de ser despedido y salió con un ascenso, no podía creérselo. Lo primero que hizo fue llamar a su mujer. Desgraciadamente para él, no la localizó (enseguida comprenderemos su desgracia) y llamo a su hermano y se lo contó.

“Alberto, ¿me estás diciendo que te dicen que vas a hacer tu trabajo y el de tu jefe -recordar que no iban a cubrir el puesto de Alberto-, vas a ganar lo mismo y te vas a comer todo el marrón de organizar tu sólo el desastre de departamento que dices que tenéis? Tú sabrás sí eso es mejor que despedirte. ¿Qué ha dicho Mariam -la mujer de Alberto-?”

“Le he llamado, pero no me ha cogido, no he hablado con ella” contesto Alberto empezando a darse cuenta de que el gran jefe indio le había llevado al desfiladero como Caballo Loco llevo al general Custer a Little Big Horn -es lo que tiene que no te gusten los western, que caes en trampas clásicas-. Le empezó a entrar sudor frío, temblores en las piernas y una sensación de agobio que no había tenido desde que Henry le hizo el cuarto gol en el minuto 57 a “su” Madrid en el Bernabeú aquel día que el Barsa ganó 2-6 (y pudo haber sido peor). Algo no iba bien, al igual que aquel día, lo presentía. Colgó el teléfono con su hermano y se dio cuenta de la que le habían organizado y encima su hermano lo sabía antes que su mujer, la había “pringado” a lo grande

El tiempo dio, como podéis suponer, la razón a Alberto, aquello era un regalo envenenado, no había por donde cogerlo y además no había recibido formación adecuada para enfrentarse a aquello.

Es bastante habitual que las empresas acudan a alguien de dentro para cubrir un puesto vacante. Ello se puede hacer de dos formas: la primera es promociono a alguien y le dejo que se enfrente a los leones con el primer palo que se encuentre por la selva; la segunda es hago una promoción razonable y para ello estudio primero quien es el candidato más adecuado y le dio la formación necesaria para que ejecute correctamente su trabajo y además le proporciono acompañamiento interno o externo para ayudarle en sus comienzos.

No sé que es antes, el huevo o la gallina y en las empresas suele pasar lo mismo. Aquellas que no se preocupan de hacer promociones adecuadas lo hacen porque tienen que apagar un fuego (alguien que se ha ido o que ha habido que destituirle porque no cumplía mínimos) y cogen a un buen trabajador y lo convierten en un mal jefe, empeorando la situación a medio plazo. Sin embargo las empresas que lo hacen bien, tienen tiempo de hacer una transición meditada y planificada, está todo más organizado y hasta en los momentos críticos se puede sobrevivir una temporada sin alguien clave.

El refranero español dice que “las prisas son malas consejeras” y es totalmente cierto. Me voy a permitir dar una serie de consejos tanto para los jefes como para los indios. Si hay una promoción en la empresa

Si eres Jefe

Si eres Indio

Elije al candidato más adecuado, no al que te caiga mejor

Pregunta cuál es el motivo de que te hayan elegido a ti (así irás anticipando marrones)

Retribuye el puesto de acuerdo a un baremo previamente establecido, no a la necesidad concreta del momento o al menos explica cuando y como se va a proceder

Exige que te remuneren lo correcto desde el principio o que haya al menos un plan de reconocimiento claro (eso de que luego ya veremos no suele ser lo mejor para tí)

Establece un plan de formación y desarrollo profesional adecuado para cada persona. Va a pasar de ser un técnico a ser gestor y eso no se trae “de serie”

Insiste en que tienen que formarte en algunos temas básicos: dirección de personas, fijación de objetivos, productividad personal, delegación, negociación …

Expón la situación con claridad y deja un tiempo de consulta al candidato y que plantee todas sus dudas y exponga lo que quiere realizar

No des la respuesta basada en la adrenalina del momento. Piensa y plantea lo que consideres. Ahora es el momento

Ofrécele un mentor durante el primer año. Será la mejor inversión que hagas para el desarrollo tu equipo. Alcanzará su mejor rendimiento muuuuuucho antes.

Pregunta quién va a ser tu mentor en los comienzos. Es muy necesario uno (interno -con compromiso- o externo), alguien en quien te puedas apoyar.

Las empresas exitosas no lo son porque sí o por que hayan tenido mucha suerte, habitualmente hay un gran equipo detrás, hay personas formadas y las decisiones importantes se toman cuando no son urgentes. Si quieres ser una empresa de éxito, forma a tu gente no solo en conocimientos técnicos, sino también en aspectos de desarrollo profesional: productividad profesional, liderazgo, fijación de metas, comunicación uno a uno y uno a muchos, persuasión, negociación, delegación, gestión de reuniones, organización de proyectos, cómo escuchar, desarrollo de colaboradores … y hazlo no como transmisión de conocimientos, si no asegurándote de que eso se implemente en tu empresa, que sea práctico. Toda promoción debe ir acompañada de un plan de mentoring o acompañamiento. Te aseguro que será tu mejor inversión.

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