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¡Jiménez!, andas como pollo sin cabeza – Meritxell Jiménez-Eguizabal

Asumir que “EL JEFE” tenía razón cuando en reuniones de seguimiento comercial acababa la reunión  con esta frase me ha costado tiempo y ayuda. Hasta llego el momento que mire su significado. “Ir como pollo sin cabeza” es ir corriendo por todos lados frenéticamente, como hacen las gallinas cuando les cortan la cabeza. Se usa para decir que puede que estés avanzando pero sin saber a dónde, ni para qué.

Es cierto que siempre iba  corriendo a todos lados como el conejo blanco de “Alicia en el país de las maravillas”, corriendo y corriendo con la famosa frase “Ya son más de las diez, me voy, me voy me voy”, pero los resultados de lo que hacía eran buenos (eso es lo que yo pensaba, ya que aunque estaban bien, controlando mi tiempo iban a mejorar de forma brutal),  entonces, ¿Por qué quejarse?

No recuerdo en que momento empecé a tomar conciencia de que en realidad estaba perdiendo el tiempo haciendo muchas cosas a la vez y al final ninguna, o todas a medias y que gestionando mi tiempo además de mejorar los resultados, me iba a sentir mucho mejor conmigo misma, iba a dar otra paso para ser una profesional de la venta.   Creo que todo comenzó cuando alguien, en algún sitio me dijo: “La disciplina pesa 3 kilos, el arrepentimiento 3 toneladas”

Eso me hizo ser consciente de que esa situación que yo misma me negaba a aceptar me producía estrés y malestar y  que por supuesto se trasmitía a mi vida profesional y personal.

El estrés no está  mal, en su justa medida, claro está. Es necesario para afrontar situaciones nuevas, retos, el estrés activa nuestra energía. Nos proporciona  el nivel de activación de nuestro organismo para llevar a cabo nuestras actividades necesarias. Nos hace estar alerta en situaciones personales y profesionales, con nuestros hijos, con sus exámenes, con aquellos talleres que tenemos que organizar, pero si es excesivo provoca situaciones negativas, por lo tanto tenemos que controlarlo y podemos empezar averiguando las razones por las cuales  tenemos la sensación de no dar abasto.

Ya se dio el primer paso que es mucho. No gestiono bien el tiempo, es decir es muchas ocasiones lo pierdo, ¿Cómo puedo cambiar?, ¿Qué hago ahora?

En mi caso el Segundo paso es pensar ¿Por qué me pasa esto?

Una explicación la puedes encontrar en el artículo que escribí sobre el DISC, que puedes leer aquí

Los comerciales estamos encaminados a las personas y no a las tareas (hablo siempre generalmente). Nos puede la emoción, el corazón. Somos transparentes y contagiamos nuestra ilusión pero también nuestro desanimo al resto de equipo. Sentimos y padecemos en un grado superlativo todo lo que nos pasa. Eso es bueno y malo. Cuando estamos eufóricos vendemos de forma espectacular y el equipo que nos rodea se contagia con nuestra ilusión y ganas de hacer cosas. Sin embargo cuando pasamos un mal momento nos pasa todo lo contrario, lo vemos todo negro y podemos ser grandes desmotivadores en la empresa. Esos picos en nuestro estado de ánimo pueden producir una subidas y bajadas en nuestras ventas que nos desaniman a seguir trabajando y muchas veces nos hacen tirar la toalla. Esto señores, es el gran peligro que tenemos los comerciales, o podemos tenerlo, ya que en ventas es necesario el orden y la constancia.

Tenemos que tener clarísimo que el orden, la constancia y perseverancia va a ser la clave de nuestro éxito. Y te puedes preguntar, “Tengo muy claro que tengo que dar también ese segundo paso, pero  ¿Cómo?”. La respuesta es exigiéndote a ti mismo y  “Sabiendo lo que quieres hacer”. Ponte unos objetivos, unas metas, escríbelo y lleva un control sobre ello. Sé consciente de lo que haces y de lo que no, de lo que te cuesta y de lo que vas atrasando. Es el momento de pensar en todas aquellas actividades que no te aportan valor ni a corto  ni a medio, ni a largo plazo. Son actividades que te gustan y justificas el tiempo que te llevan, pero tienes que ser sincero contigo mismo y  quizás eliminarlas parcialmente o totalmente de tu agenda.

Con eso ya tendrás mucho trabajo realizado ahora ya viene el tercer paso que va ser organizar  lo que vas a hacer, es decir PLANIFICAR. Empezaremos con la frase  “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Aquí te voy a dar unos pequeños consejos que en mi caso me han ayudado

–          Ten tu agenda, no trabajes por inercia, que tus actos sean producto de una decisión consciente. Organiza en ella las tareas profesionales y personales. Puedes ponerla en dos colores para que lo visualices de una forma clara que es de una u de otra.

–          Empieza la jornada siempre  por las tareas que no te gustan, que te resultan complejas o desagradables, puede ser llamar por quinta vez a ese prospecto que te ha dicho “Me lo pensaré”. En mi caso suelo organizar a última hora de la tarde, en quince minutos, lo que voy a hacer al día siguiente, de esa forma empiezas centrado en lo que realmente es importante y no urgente.

Y por último el cuarto paso, sé consciente de lo que puedes vender de más. Muchas veces creemos que nuestros resultados son buenos, pero respecto a que, ¿Con quién te comparas?. Motívate poniéndote retos, con los pies en el suelo.

Y como siempre digo, DISFRUTA DE TU TRABAJO COMERCIAL. Trabaja, con emoción y pasión, nuestro trabajo es fascinante.

Si eres comercial espero haberte ayudado con mi experiencia, si eres jefe de ventas, director comercial, gerente o jefe de RRHH, ayuda, motiva, empuja a tus vendedores. Ellos te necesitan.

Ver vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=lcxRKV79oiI

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4 Responses to “¡Jiménez!, andas como pollo sin cabeza – Meritxell Jiménez-Eguizabal”

By Antonio - 9 octubre 2014 Responder

¡Vaya! si ahora te viera aquel jefe… Tienes las ideas tan claras que dan ganas de hacerse vendedor, aunque no me creo capacitado para ello. Hablame de esto último en tu próximo post. Saludos.

By meritxell jimenez-eguizabal - 9 octubre 2014 Responder

Gracias Antonio. Mucho de lo que sé se lo debo a Impulso, a todo el equipo.
Aunque no me quito merito, ya que la actitud de la persona es lo que nos hace cambiar y avanzar, estar con Coaches me ha ayudado a potenciar muchas habilidades que las tenía sin utilizar, o aplicándolas sin ser consciente de que podía dar mucho más.
Técnicas de Coaching, como la actitud, salir de nuestro área de confort, gestionar el tiempo, el DISC han provocado y me han motivado a renovarme. Todavía me queda mucho, pero PUEDO y QUIERO.

By juan carlos - 9 octubre 2014 Responder

qué bien explicado Meritxell. No hay ninguna duda de que ya has recuperado la cabeza.

By meritxell jimenez-eguizabal - 9 octubre 2014 Responder

La cabeza la tengo, ahora es la lucha por utilizarla todos los días.
Como comercial soy consciente de que los picos y la falta de constancia al utilizarla provoca que no demos todo lo que podemos en muchas ocasiones.
El coaching me ayuda, motiva, empuja a trabajar cada día mejor.
Gracias por tu comentario Juan Carlos. Un saludo

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