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La cadena de mando – Por Pedro Cerdán

En una reunión con un grupo de empresarios, en la que charlábamos sobre organizaciones y empresas, se nos ocurrió el pasatiempo siguiente:

Si yo dijera: “Cadena de Mando”. ¿Cuál es la primera palabra que se le viene a la mente?

Fueron numerosas las contestaciones y, entre las más repetidas y de más contenido, destacaron las siguientes:

– Empresa.
– Jerarquía.
– Responsabilidad.
– Decisiones.
– Información.
– Poder.
– Ruptura.
– Organigrama.
– Disciplina.

Desde luego coincidimos todos en que es un concepto directamente relacionado con la empresa, y que su calado e importancia, en función a las palabras sugeridas, era trascendental para esta. Así pues, continuamos con el tema. Nos extendimos un poco más, en todo aquello que nos sugería “Cadena de Mando” en un entorno empresarial.

Nadie dudó, ni se quedo con la mente en blanco. Coincidimos en que ninguno de nosotros, se había parado nunca a reflexionar sobre el tema en su organización.

Entonces percibimos con toda claridad, otra cuestión que, a veces, había salido a la palestra en nuestras conversaciones: Tomar conciencia de las cosas, nos da fuerza y eficacia para actuar sobre ellas.

Si “cadena de mando” sugiere palabras con tan alto contenido, debo deducir que una buena “cadena de mando” en una empresa debe ser algo muy, pero que muy importante.

Los comentarios en relación a las sugerencias fueron de lo más variopinto.

Una empresa sin jerarquías ¿qué puede llegar a ser? A mí se me ocurre que puede llegar a ser todo menos una empresa. Tal vez una república bananera, un reino de taifas. Desde luego lo que nunca sería es una organización.

Una empresa donde nadie asume responsabilidades ¿en qué se puede convertir? Tal vez en lo más parecido a un jardín de infancia o casa nido, donde se practica la disciplina del “dolce far niente” (El dulce no hacer nada).

Una empresa donde nadie toma decisiones ¿a dónde va? Tal vez resulte que esté inactiva y todavía no nos hayamos enterado por estar disfrutando de ese “dolce far niente”. En una empresa, si nadie toma decisiones, ni se responsabiliza de ellas, la empresa, por sí misma se convierte en un fin (lugar donde pasar muchas horas unos
determinados individuos para dedicarse al dolce far niente), cuando una empresa realmente es un medio para alcanzar un fin.

Y así podría seguir trasladándole todos los comentarios que se hicieron al respecto de lo sugerido por “Cadena de Mando”.

Destacar uno de los aspectos que, personalmente, me resultó muy interesante:

Ruptura. Una cadena de mando es un elemento muy frágil. Esa fragilidad puede provenir de los compromisos de todo tipo que pueden llegar a condicionar y subyugar el comportamiento, las conductas y las decisiones de un mando.

Compromisos de todo tipo, familiares, de amistad, interés, conductas y acciones inadecuadas de un mando que han trascendido su ámbito más privado,… sin duda conculcarán un principio fundamental en la empresa que debe ser respetado y del que debe hacer gala ese superior: El principio de autoridad. El ejercicio de esa autoridad sin condicionamientos, sin ataduras, sin miedos a consecuencias.

Un superior no puede estar hipotecado por sus circunstancias personales, familiares o de cualquier otro tipo, porque su responsabilidad supera el ámbito más privado y trasciende al conjunto de clientes, proveedores, trabajadores, accionistas,…

De romperse ese principio, el todo continuo que se le debe suponer a la “Cadena de Mando”, salta por los aires, pierde su esencia, su razón de ser, su efectividad, con consecuencias nada deseables.

Pero… qué es eso de las cadenas de mando. Porqué en caso de ruptura o debilidad salta todo por los aires.

Será porque la cadena de mando es el reflejo, la expresión del modelo de organización que la empresa ha escogido para que su vida, su actividad, discurra de una manera ordenada y eficiente. Es la forma con la que esa empresa trata de evitar que en su seno escampe el caos y la anarquía.

Así pues, “Cadena de Mando” relaciona dos conceptos: “Cadena” y “Mando”.

Cadena es un conjunto de eslabones enlazados entre sí por los extremos para cumplir un fin.

Mando es la autoridad y poder que tiene un superior sobre sus subordinados.

Una cadena tiene sentido como un todo continuo. Al estar los eslabones enlazados entre sí, respetando unas determinadas reglas, es cuando el conjunto de eslabones dan cuerpo, jugando un papel determinante, a la cadena. Le dan sentido. Si falla un eslabón, todos los siguientes, por bueno que sea su estado, pierden su eficacia y dejarán de cumplir el fin para el que se enlazaron y ordenaron.

Quién responde ante quién. Quién toma decisiones. Quién manda y quién obedece. Si visionamos una cadena, entenderemos con toda nitidez la trascendencia que tiene el mando en una organización. Cuando nos designan para ocupar un puesto de relevancia de un organigrama, no es para alimentar nuestro particular ego, ni como
pago a algún servicio prestado. Es algo más. Es asumir y aceptar las responsabilidades y las tareas implícitas al puesto, también las dependencias y subordinaciones. No se puede romper la “Cadena de Mando”.

En una empresa, ya sea grande, mediana o pequeña, la autoridad y la obediencia deben coexistir. El dar y recibir órdenes. Marcar un camino y todos seguirlo. Asumir en todo memento el rol que nos toca interpretar.

El primer eslabón le dice al siguiente: Yo ya he cumplido mi papel contigo. Ahora haz tu trabajo y cumple con tu siguiente.

Una cadena de mando impregnada de un estilo dialogante, con vocación de colaboración y ayuda,… dota de una gran personalidad a una empresa. Personalidad que con el tiempo se hace carácter. Una cadena de mando que propicie la motivación, es una gran cadena. Transitar por esa cadena tiene que ser ágil. La agilidad a la hora de tomar decisiones y poner en marcha acciones, es una de las ventajas competitivas de las pymes frente a las grandes organizaciones.

Mantener y potenciar esa agilidad es una decisión.

Es fácil cortocircuitar una cadena. Familiares y amigos, intereses, pagos de deudas…

La “Cadena de Mando” soporta y garantiza el funcionamiento de una sociedad. Si fallas, adiós a la organización, adiós a la empresa.

A su disposición en: pedrocerdan@impulsocoach.com y www.impulsocoach.com

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One Response to “La cadena de mando – Por Pedro Cerdán”

By Antonio - 19 noviembre 2014 Responder

Al final el trabajo lo hacen las personas y las persoans están expuestas a todo lo que les rodea: salud, emociones, relaciones personales,… Todas estas cosas influeyen en su desempeño dentro de la empresa, por eso hoy en día existe verdadero interés en el coaching, en el desarrollo profesional, en la conciliación de la vida laboral, motivación y compromiso, etc.

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