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La empresa familiar y las normas – Por Pedro Cerdán

Al hablar de nuestro tejido empresarial, a muchos nos viene a la mente un calificativo que acompaña a muchas de las empresas que componen ese tejido: La Empresa Familiar.
De sus datos tales como: Aportación al PIB, porcentaje sobre la totalidad de empresas existentes, el empleo que generan del total, la cuota de exportaciones que se les atribuye, etcétera, de sobra son conocidos, ya que son muchas las publicaciones que se han hecho eco de esta realidad. Por lo que concluir reconociendo el peso importantísimo de la Empresa Familiar en nuestra economía, resulta obvio.

empresa familiar 1
Para centrar más el contenido del presente Boletín, baste recordar que se acompaña el término de familiar a aquellas empresas en las que:
– La Propiedad es controlada por la familia.
– La Gestión, está en manos de la misma familia y, en función a su antigüedad, muchos de los mandos intermedios, son ocupados, también, por familiares.
– Son objetivos singulares de este tipo de empresas, la continuidad de esa Propiedad en manos familiares y, a ser posible, su Gestión.
– Es preocupación, intensificada por el transcurso del tiempo, el tener la guerra en paz.
Hay otros datos que, de forma muy particular, despiertan mucho mi interés en relación a este tipo de empresas. Estos datos son:
Que el paso de la 1ª a la 2ª generación conlleva que desaparezcan el 67% de estas empresas. De la 2ª a la 3ª, desaparecen el 22% de las restantes. Con lo que al final, solo restan un 10% de las iniciales. Esos números no me cuadran demasiado, pero… aceptaré pulpo como animal de compañía. Los números en sí, no son relevantes, lo relevante es la realidad, la tendencia.
Analizar con rigor esos datos, saber si son equivocados, o si responden o no cuantitativamente a la realidad, entiendo que carece de importancia. Lo importante es ser consciente de que, a medida que se van produciendo relevos generacionales hay menos empresas en los que producirlos. Que su tasa de mortalidad es elevada.
También se hacen diagnósticos varios sobre las causas que provocan su desaparición. Desaparición como empresa, que es posible que si, si no desaparecer como Empresa Familiar.
Entre las causas más frecuentes de la desaparición del calificativo Familiar, acompañando al término Empresa, entre otras, se aducen las siguientes:
– Insuficiente profesionalización.
– Conflictos de intereses.
– Superposición de temas tan delicados como familiares y empresariales.
– Y una interminable y variada gama de causas, que no vienen al caso.

La consecuencia:
– La desaparición de la Empresa como tal.
– O bien, la pérdida de la condición de Familiar por cambiar la Propiedad (su venta).
En este tipo de organizaciones, Empresas Familiares, siempre es uno el que juega el papel de Patriarca. Es respetado, escuchado, se acata su autoridad y ostenta el poder fáctico. Lo normal.
En el entorno de ese Patriarca, siempre suele aparecer un grupo influyente, el grupo duro, no forzosamente formado por individuos que ostenten la condición de familia (a veces asesores, consultores, amistades,…) y surge la “COJOIDEA” de que un Protocolo Familiar va a ser la pócima mágica que asegurará el cumplimiento de los objetivos singulares de este tipo de empresas (la propiedad y la gestión en manos de la familia) y eliminará nuestra mayor
preocupación (tener la guerra en paz).

empresa familiar 2
Suele creerse que: El momento culminante, el más delicado que tendremos que afrontar para garantizar esos objetivos singulares y disipar preocupaciones es el del relevo generacional.
No piensen Vds. que estoy en desacuerdo con lo hasta ahora dicho y con lo no dicho. Aceptando toda esa realidad y mucha más, dos son los temas que realmente les deseo transmitir en estas líneas:
– A quién se adjudica la responsabilidad de la desaparición de la condición de Familiar, e incluso a veces, la desaparición misma de la Empresa Familiar.
– Y, cuál es la única forma de evitarla, bajo mi muy pobre apreciación.
Carece de trascendencia, por no ser el objeto de estas líneas, el hablar de los subsistemas de una Empresa Familiar: La Familia, la Propiedad y la Empresa.
También carece de trascendencia mencionar las cargas que cada uno de esos subsistemas soporta: la emotiva, la práctica y profesional, y la racional.
Así mismo, nada aporta hablar de los órganos de gobierno de cada subsistema, ni de la distinta normativa que le es de aplicación.
Por ello, y para cerrar
La responsabilidad de la desaparición. Sin entrar más en detalles, se suele adjudicar dicha responsabilidad a aquella generación en la que se produce la crisis. Incluso se dice: La 1ª, la crea; La 2ª, la hace crecer; y la 3ª, la funde.
Conclusión, la última generación es una manirrota.

Yo discrepo de esa simplificación. Cuando la primera generación se aproxima a su ocaso, ya se siente, o no, el objetivo singular de este tipo de empresas, la continuidad de la Propiedad y la Gestión en manos de la familia.
Luego poner los medios, implantar entre los componentes de la familia la cultura adecuada para la pervivencia de la empresa, con buena armonía y efectividad, es responsabilidad única de esa primera generación.
Colgar el san Benito a la segunda, tercera o sucesivas, me resulta algo injusto. De acuerdo que hay casos y casos, pero en términos generales, así lo veo. Y por otro lado,

La forma de evitar la desaparición. Sin duda, protocolos, planificación y preparación de relevos, normativas de aplicación a cada subsistema, todo ello ayuda, pero no es definitivo.
La forma de evitar ese riesgo solo es uno: Cumplimiento de las normas.
Normas que hemos adaptado a nuestra realidad, escrito, aceptado y hecho públicas en el registro correspondiente.
¿Qué empresa familiar cumple de manera escrupulosa y seria con el contenido de sus Estatutos Societarios desde el primer momento?
¿Qué empresa familiar cumple de manera escrupulosa y seria con el contenido de su Protocolo Familiar desde el primer momento?
¿Qué empresa familiar dispone de un reglamento de régimen interior observado y respetado?
Inexistencia de normas y delimitación del terreno de juego, es uno de los grandes problemas.
Otro de los grandes problemas es la ignorancia de esas normas y ese terreno de juego por parte de muchos miembros de los que componen la familia.
Y el último problema es la relajación ante esas normas.
Las normas están para tenerlas escritas, conocerlas y cumplirlas.
Esa cultura de tener normas y respetarlas solo afecta a la 1ª generación, ya que esta es la que goza de la autoridad y el respeto de los demás. Luego de ella es la responsabilidad.
Alegamos que entre los miembros de la familia existe buen rollito y la afectividad está por encima de otros intereses más banales. Consulte la historia y mire a su alrededor. ¿Sigue opinando lo mismo?
A su disposición en: pedrocerdan@impulsocoach.com y www.impulsocoach.com

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