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LA GESTIÓN PRESUPUESTARIA: MODELO DE GESTIÓN (1) – Por Pedro Cerdán

Buenos días.

Nos encontramos en pleno “Paso del Ecuador” del ejercicio económico 2014.

Sin querer hacerlo y sin intentar evitarlo, dícese de “hacer por hacer”, he recordado uno de mis artículos, concretamente el del 30/12/2013, cuando escribía:

“Mañana 31. Último día del año y a las puertas del siguiente. Esta noche no faltarán: Los deseos que formulamos para que se hagan realidad en 2014.

… Sin embargo, el día de Noche Vieja y Año Nuevo, son días más energizantes, pletóricos de fuerza y ambición. Días en los que nuestra mirada se dirige al futuro inmediato, no al pasado y al presente. En los que nos planteamos, por enésima vez, objetivos, metas y trazamos mentales Planes de Acción para alcanzarlas. Son días en los que nos proponemos hacer realidad lo que deseamos para el futuro.”

En aquellos días tocaba “Planificar y Presupuestar”. Hoy toca reflexionar, hacer seguimiento y observar desviaciones.

¿Se han hecho realidad aquellos sueños?

Según sea la respuesta: ¿Por qué?

Y al final, siempre la misma cuestión: ¿Qué me propongo hacer para corregir desviaciones y conseguir lo que me propongo?

De entre los animales, ¿soy el único que tropieza más de una vez en la misma piedra? o ¿somos muchos los que pertenecemos a ese selecto club?

 

LA GESTIÓN PRESUPUESTARIA. MODELO DE GESTIÓN. (1).
Si de nuestra vida hablamos, nos referimos a alguno de estos tres periodos concretos:

– Pasado. He sido.
– Presente. Soy.
– Futuro. Seré.

En relación a esos periodos, decir que:

– El pasado es perenne, nadie lo puede cambiar. Según el caso, resulta ser una rémora con la que siempre cargar, o un adorno del que nadie nos podrá despojar. El “he sido”, es eterno.

– El presente, el “soy”, es la caducidad por excelencia. Casi automáticamente, pasa a convertirse pasado y esperanzador futuro. La caducidad del soy, del hoy, es inmediata. Nuestro presente está dando forma y contenido
ininterrumpidamente tanto a nuestro futuro, como a nuestro pasado.

– Sin embargo, el futuro lo es todo. Es lo que cuenta. Vivimos permanentemente pensando en él. Es el monotema que ocupa gran parte de nuestra vida. Es el “voy a ser”, ese que construirá, sin duda alguna, un gran “he sido”.

El mismo planteamiento cabe hacer en relación a nuestra empresa, nuestro negocio.

– El pasado de la empresa es el “ha sido”. Ese pasado es la rémora, entendiendo como tal la carga, o el ornato. Para saber “qué ha sido”, acudimos a sus Balances pasados, sus cuentas de Pérdidas y Ganancias históricas, a los
registros existentes que, a veces, nos lastran. Algunos tales como ficheros de morosidades varias, rai, cirbe,… Todo eso no lo podemos cambiar, es perenne.

– El presente de la empresa, su “soy”. Es casi un sin sentido. Esa idea nos la refuerzan al estudiar Balances y decirnos: El Balance de una empresa es una foto en un momento determinado. Al poco, esa foto es distinta de la anterior.

– El futuro de la empresa, su “voy a ser”, es lo que realmente le da o quita valor. Lo es todo. Son esos ilusionantes objetivos que nos marcamos para perseguir en tiempos venideros. Son los presupuestos y las previsiones.

Lo que cuenta es el futuro, tanto en la persona física, como en la jurídica. Es la etapa a la que más tiempo y esfuerzo dedicamos. La que genera pasión e incertidumbre al afrontarla y, en función a ella, da o quita valor a las personas y organizaciones.

Futuro es lo que está por venir, lo que puede suceder o no, y ante él, nuestra actitud juega un papel determinante en cuanto a su calidad. Siempre aparece: La actitud. Una actitud pasiva ante ese futuro, no es más que resignarse a lo que nos depare, y hacer que nuestra acción se centre, tan solo, en la reacción ante las circunstancias que
se van presentando, procurando minimizar efectos, las más de las veces los daños.

Al adoptar una actitud pasiva, son las circunstancias las que gobiernan nuestra vida, nuestra empresa, nuestras acciones, y los resultados suelen ser nefastos. Sin embargo, adoptar una actitud activa no es más que, en función a parámetros e indicadores, hacer un ejercicio de imaginación para prever lo que puede ocurrir en ese futuro y prepararnos para sacar a sus oportunidades, el mejor de los partidos posible.

Siendo activos, nuestras acciones las dirigimos a influir, esquivar o aprovechar esas circunstancias futuras. No permitimos que sean ellas las que, caprichosamente, gobiernen nuestra vida. Perseguimos los objetivos que nos hemos marcado.

En cuanto al futuro, se trata de optar entre: “Controlar” o “Ser controlado”.

Siempre ocurre: La sorpresa nos hundirá. La anticipación nos hará fuertes.

Por ello, es ese ejercicio de imaginación el que debe llevar a cabo toda empresa que se precie de estar bien gestionada. No es su pasado el que le restará o añadirá valor. Su pasado es el que es, y nada o poco se puede hacer por cambiarlo. Solo es el futuro, bien gestionado, el que podrá aportarle ese plus que todo gestor y empresario desea.

Todo esto para llegar al tema: La gestión presupuestaria. Modelo de gestión.

Consultados algunos estudios sobre esta materia, todos llegan a idénticas conclusiones: Menos del 10% de las Pymes españolas son gestionadas previa planificación y consecuente gestión presupuestaria.

El 50% de ese 10% de empresas que elaboran presupuesto, parten de premisas inadecuadas o erróneas. Por lo que su utilidad queda anulada.

Solo el 5% de empresas confeccionan correctamente el presupuesto.

De ese 5%, solo el 20% hace de ese presupuesto un muy correcto uso y seguimiento.

Es decir, la mayoría de las Pymes se dejan llevar por la inercia de la actividad, y se someten con resignación al capricho de las circunstancias que les depara el futuro.La correcta confección de un presupuesto tiene su sistema, su método, su procedimiento. No valen todos. Un gran gerente, mando intermedio o buen trabajador, que tenga que ceñirse a un mal presupuesto, es algo muy similar a un excelente funcionario aplicando una mala ley: NEFASTO.

¿Cuál es su modelo de GESTIÓN? ¿Tiene un modelo? ¿Conoce de modelos?

Respóndase antes de seguir leyendo.

Personalmente, tengo muy claro cuál debe ser: LA GESTIÓN PRESUPUESTARIA.

Sin embargo, y estudios antes referidos lo avalan, son muchos los empresarios que cuando hablamos de modelos con ellos, de sus respuestas, tan solo se deducen los rasgos que caracterizan su gestión. Rasgos como: La improvisación, las prisas por las urgencias, las continuas incertidumbres, el descontrol, la desorganización, la falta de previsión, la irresponsabilidad de los demás, la carencia de objetivos,… lo más parecido a un barco a la deriva, que son los vientos y las corrientes quienes lo gobiernan.

Y ¿cuál es la base de ese modelo de Gestión Presupuestaria? Sin duda, EL PRESUPUESTO.

Tema que abordaré sin profundizar, en próximos Boletines. Boletines que irán desgranando aspectos a considerar. Consideraciones a cuestiones tales como:

– Recordar qué es gestionar.
– Qué es un Presupuesto.
– Quienes deben participar en su elaboración.
– Cómo comenzar su elaboración.
– Cuál será su línea directriz.
– De los costes. Cómo trabajarlos y negociarlos.
– De su control y seguimiento.
– De su valor como herramienta de diagnosis.

Este Boletín tan solo pretende reforzarme en cuanto a que: es el futuro lo único que mejorará mi presente. Que el pasado es tan solo algo a olvidar o recordar. Ello me dice, en relación a mi trabajo y mi empresa que, desde ya, debo centrarme en un determinado modelo de gestión, la Gestión Presupuestaria.

Le hago partícipe para que juzgue, piense y decida, ya que la verdad absoluta solo será la suya.

A su disposición en: pedrocerdan@impulsocoach.com y www.impulsocoach.com

 

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