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Las murallas de Jericó – Por Pedro Cerdán

El rey ha muerto. Viva el rey.

Es lo que toca. Decir adiós al viejo año y dar la bienvenida a uno nuevo. Y porqué no hacerlo utilizando, previa manipulación, el lema que muchas monarquías utilizan para estos casos: “El año ha muerto. Viva el nuevo año”.
Lo cierto es que estamos a pocos días de una despedida. Adiós 2014. O lo que es lo mismo: “2014, a Dios encomiendo tu alma ”, ya que ese parece ser el origen del vocablo “adiós”.
Teóricamente sería la hora de hacer balance. Sin embargo, supongo que eso, utilizando el argot bursátil, ya está descontado. Ese balance hace semanas que lo tenemos muy asumido para bien o para mal, solo resta que figuren las cantidades definitivas. La emoción que nos debía trasladar, ya la trasladó. Ahora tan solo estamos buscando los argumentos racionales (los que proceden del uso de la razón) para justificar los resultados obtenidos en el periodo 2014.
En breve 2014 pasarás a convertirte en algo inanimado. Hoy, todavía dispones de movilidad, animación, pero pocos días te restan para pasar a ser historia . De todo el esfuerzo realizado, los sentimientos encontrados y los resultados obtenidos a lo largo de este año, solo dirán un puñado de hojas que pasarán a la posteridad a modo de cuentas anuales. Solo esa será tu historia, recuerdos plasmados en una breve memoria.
Por ello, demos digna sepultura entre el miércoles y jueves a 2014 y sigamos haciendo, lo que desde hace tiempo venimos haciendo, pensar, imaginar el 2015. “El muerto al hoyo, y el vivo al bollo”.
Sin embargo, hay algo que va a permanecer en el tiempo venidero más inmediato: Nosotros al frente de nuestro negocio, de nuestra empresa, de nuestra vida. También permanecerá ese afán de crecimiento, de mejora, de superación. Crecimiento tanto en el ámbito profesional, como personal.
De ahí, AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. Vida nueva a la que aspiramos y que trasladamos en esa carta que dirigimos a no sé qué monarcas, en la que nos marcamos objetivos de manera muy sui géneris . Todos deseamos que el año que entra, sea el año en el que alcancemos ese punto de inflexión que cambie tendencias, por supuesto a mejor, ya que eso del masoquismo, todavía no lo contemplamos en nuestro horizonte.

Las murallas de Jericó.

Eso es lo que deseo, que sea el año de ROMPER BARRERAS. Quisiera romper con todas esas barreras que yo mismo levanto y que me impiden alcanzar ese punto mágico, ese punto de inflexión que marcará el momento en el que de lo malo o regular, pase a lo bueno, a lo mejor.
Esas barreras no caerán a modo de las murallas de Jericó. Para destruir esas murallas, se precisó de 7 sacerdotes que, provistos de cornetas, se encargaron de destruirlas al hacer sonar, imagino que con mucho ímpetu, los instrumentos que portaban. ¡¡Eso sí que fue una hazaña!! y no lo del muro de Berlín, que no sé qué dotación de gente y maquinaria precisó tal derribo, y el tiempo que se llevó.
Si. Tal vez por ahí deban ir mis renovados propósitos, para con este nuevo monarca que será 2015: ROMPER BARRERAS.

Romper Barreras.

Solo unas pocas. Si me marco muchos objetivos, dispersaré mi esfuerzo, y se hará realidad eso de… “quién mucho abarca, poco aprieta” , frase que podemos relacionar con la Teoría de las Expectativas de Vroom, en relación al proceso de la motivación.
Teoría basada en dos pilares:
– La intensidad con la que se desea alcanzar un objetivo, y – La probabilidad que existe de alcanzarlo.
La fuerza con que cree que determinada conducta le servirá para alcanzar el objetivo deseado, es lo que denomina en su teoría expectativa .
La relación entre la intensidad del deseo y la probabilidad de alcanzarlo, es el grado de motivación que posee la persona, o la valencia por la expectativa.
Vroom parte de la teoría de que la persona, teniendo en cuenta sus experiencias y el nivel actual de conocimientos, fija los objetivos que puede conseguir con mayor probabilidad, y elige aquellos que con el mínimo esfuerzo le van a satisfacer más.
Conclusión de dicha Teoría: “La avaricia rompe el saco”. Por ello, no muchos objetivos. Pocos, pero buenos. De esa manera, más expectativas tendremos de alcanzarlos y, al lograrlo, crecerá nuestro grado de motivación y el nivel de autoestima, lo que nos inducirá a seguir avanzando.

En función a las expectativas, y, por supuesto, no a toque de corneta, sino de esfuerzo, qué Barreras me propongo derribar:
La del auto-sabotaje. Me basto yo solo para encontrar razones que justifiquen el porqué no abordo temas o acciones que hace tiempo debería haber puesto en marcha.
La del mínimo esfuerzo. Esa innata tendencia, debo combatirla sometiéndome diariamente a una pregunta: ¿Qué es lo que debería haber hecho hoy y no he hecho?
La de la improvisación por el exceso de confianza. Dejamos demasiadas cosas importantes en manos de la suerte, sin percibir que: Cuanto más entrenamos, más suerte tenemos.
La de ejercer de abogado defensor. Cuando con el resultado de algo no esté satisfecho, no buscaré excusas, adjudicaré responsabilidades a terceros, negaré lo que es obvio. Solo responsabilizándome de lo que me ocurre, podré cambiar mi vida.
La de pensar que la gente es el problema. Pensaré que los que me rodean no son el problema, son la solución a mis problemas.
Muchas más son las barreras que en torno a mí he dispuesto, ¿qué se pensaba? Si algo me sobra, son palos para meter entre los radios de mi rueda. Sin embargo, yo ya sé de algo, que no sé si Vd. sabe:
– Tengo muchos más defectos que virtudes y – es mucho más lo que ignoro que lo que conozco.
Por algo habrá que empezar. Comenzar eliminando barreras, es una buena forma de dar la bienvenida al nuevo rey (2015). Y no te preocupes, las barreras que tú no te pongas, alguien vendrá que te las quiera poner.
Para todos Vds. a los que tanto estimo: SALUD PARA ROMPER BARRERAS.

A su disposición en: pedrocerdan@impulsocoach.com y www.impulsocoach.com

 

 

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One Response to “Las murallas de Jericó – Por Pedro Cerdán”

By Antonio - 12 enero 2015 Responder

Como casi siempre, somos nuestro peor enemigo. Es importante otro punto de vista que ayude a la reflexión, alguine que ordene y priorice las tareas y, sobre todo, que ayude a pasar a la acción y a mantener la constancia.

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