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Leones, gacelas, ranas y vacas – Por Pedro Cerdán

De leones y gacelas.
Ya casi todos conocemos lo que pasa con el león y la gacela.
Para los que no lo sepan, se lo recuerdo brevemente:
Todos los días, cuando amanece, el león sabe que si quiere comer, deberá ser más rápido que la gacela más lenta y poder darle caza.


Así mismo, todos los días, cuando amanece, la gacela sabe que deberá ser más rápida que el león, para no ser cazada.
Pero lo que no sabemos es ¿cuál de ellos está más motivado? ¿El león o la gacela?
En esa lucha que todos los días libran león y gacela al amanecer: ¿Quién está más comprometido con la victoria final? ¿El león o la gacela?
El león puede fallar y perder, pero sabe que al día siguiente podrá volver a cazar.
Pero la gacela… la gacela sabe que solo puede equivocarse una vez. La gacela si falla, no podrá volver a intentarlo. Tendrá que darlo todo, durante todos los días de su vida.
En ocasiones para vencer, más que fuerza, inteligencia o dinero, se necesita miedo. Sentir miedo no es malo. Es una alarma que tenemos desde que nacemos para percibir el peligro. Viene de fábrica. Lo malo no es sentir miedo, lo malo es no hacerle frente.
Quien no tiene sentido del miedo, tiene una esperanza de vida muy corta.
Ese conformismo del león ante el mal resultado de un día de caza, puede llegar a ser igual en los humanos ante un determinado esfuerzo que requiera nuestro trabajo. Me refiero a nuestra tendencia a dejar para mañana temas complicados o que no son de nuestro agrado. Y sin darnos cuenta, pasa el tiempo y tenemos la mochila cargada de
temas pendientes sin resolver. Temas que se eternizan, convirtiéndose en irresolubles.
A veces necesitamos de un alma caritativa que nos haga reaccionar y cambiar de forma de pensar y comportamientos. No podemos ser conformistas pensando que mañana irá mejor. Corremos el riesgo de convencernos de que la anorexia no es tan mala.

De las ranas.
También podemos sacar alguna enseñanza de lo que le pasa a la rana con el agua puesta a calentar. ¿No sabe lo de la rana? Se lo cuento:
Si ponemos una rana en agua hirviendo, rápidamente salta e intenta salir. Pero si el agua está a temperatura ambiente, 21 grados, la rana no escapa, incluso parece pasarlo bien en el recipiente. Al ir aumentando la temperatura, la rana se va aturdiendo y finalmente muere cocida, a pesar de que nada le impedía salir del agua.
¿Por qué? Porque su sistema de alarmas ante amenazas a su supervivencia está preparado para cambios repentinos del entorno, no para cambios lentos y graduales.
A veces necesitamos de alguien que nos haga ver que el disfrute presente, nos puede traer la ruina futura. Como la rana que acabó cocida. Hacer caso a las alarmas.
El miedo, la necesidad ¿es capaz de generar motivación y provocar la acción?
De las vacas.
Tal vez necesitemos que maten a nuestra vaca. ¿No sabe lo de la vaca? Se lo cuento:
Había una vez un maestro de la sabiduría que paseaba por el campo con su discípulo, cuando se encontraron con una humilde casa de madera que estaba habitada por una pareja y sus tres hijos. Todos iban pobremente vestidos, con ropa sucia y rota. Sus pies estaban descalzos y el entorno se notaba de una pobreza extrema.
El maestro preguntó al padre de familia qué hacían para sobrevivir, ya que allí no existía industria ni comercio, ni se veía riqueza alguna. Con calma, el padre de familia le contestó: “Mire usted, nosotros tenemos una vaca que nos proporciona varios litros de leche cada día. Una parte la vendemos y con el dinero compramos otras cosas, y la
otra parte la usamos para consumo propio. De esta forma sobrevivimos”.
El maestro agradeció la información, se despidió y se fue. Al alejarse le dijo al discípulo: “Busca la vaca, llévala al precipicio y empújala al barranco”. El joven quedó espantado, ya que la vaca era el único medio de subsistencia de aquella humilde familia. Pero pensó que su maestro tendría sus razones y, con gran pesar, llevó a la vaca al precipicio
y la empujó. Aquella escena se quedó grabada en su mente durante muchos años.
Al cabo del tiempo, el discípulo, arrepentido por lo que había hecho, decidió volver a aquel lugar y disculparse con la familia a la que había hecho tanto daño.

Al acercarse al paraje vio que ahora había árboles, una preciosa casa, automóviles y niños jugando en un bello jardín. El joven se entristeció y desesperó al pensar que la humilde familia habría tenido que vender todo para sobrevivir. Preguntó por la familia que vivía antes en el lugar y le contestaron que seguían allí. No se habían marchado.
Entró corriendo y comprobó que así era. Entonces, preguntó al padre de familia qué había pasado, y éste, sonriendo, contestó: “Teníamos una vaca que nos proporcionaba leche con la que sobrevivíamos. Pero un afortunado día la vaca cayó por un precipicio y murió. Por ello, nos vimos obligados a hacer otras cosas, desarrollar habilidades que no imaginábamos poseer. De esta forma comenzamos a prosperar y nuestra vida cambió.”
Todos nosotros tenemos una vaca que nos proporciona cosas básicas para sobrevivir, pero que nos hace dependientes de la rutina y conformistas. Todo nuestro mundo se reduce a lo que la vaca nos proporciona. Descubre cuál es tu vaca y elimínala.
La moraleja: Todos hemos nacido para correr. Cada día, cuando amanece, tenemos que tener las pilas cargadas, como la gacela. No ser conformistas, como el león.
Todos los días cuando amanece, necesitamos estar pendientes de las alarmas para evitar que la bondad del presente, nos nuble la visión del futuro. Como la rana.
Todos los días al amanecer, necesitamos de alguien que nos mueva los cimientos para encontrar esa fuerza interior, la motivación necesaria, que nos impulse con decisión a perseguir nuestros sueños haciendo cosas distintas. Sacrificar nuestras vacas.

EL LEON, LA GACELA, LA RANA Y LA VACA
(INSATISFACCIÓN x VISIÓN) + ACCIÓN > RESISTENCIA AL CAMBIO
SABER + HACER = TENER
LO SÉ TODO + LO HAGO TODO = HAGO TODO LO QUE SÉ
LA CRISIS ES OPORTUNIDAD
DISFRUTAR DE TU EMPRESA, ES POSIBLE.

 

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One Response to “Leones, gacelas, ranas y vacas – Por Pedro Cerdán”

By Santiago - 26 mayo 2014 Responder

Muy bueno, muy motivador y muy cierto. Muchas gracias, Pedro

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