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Los hábitos. El gran problema de la empresa – Pedro Cerdán

“Buenos días.

Lo que nuestros clientes siempre nos han transmitido es que, con nuestro trabajo, han logrado un nivel de satisfacción muy aceptable.

Sin embargo, y ciñéndome a mi experiencia, yo no puedo decir lo  mismo.

Han sido algunas las ocasiones en las que mi nivel de satisfacción se ha quedado en un aprobado por los pelos. Aprobado que debo confesarle, me ha producido una tremenda insatisfacción.

Le explicaré por qué.

Porque soy muy consciente de que el problema fundamental que tiene una empresa son los malos hábitos adquiridos por sus miembros en relación a sus cotidianos quehaceres.

En relación a los conocimientos necesarios para que una empresa funcione satisfactoriamente, casi todos sabemos los que deben ser, y si no disponemos de ellos, los adquirimos. Sabemos que están a nuestra disposición y que son simples, accesibles para cualquier nivel intelectual y de formación previa, y económicamente baratos.

El problema fundamental identificado en casi todas las organizaciones que no funcionan son los HÁBITOS. Dicho de otra manera, ese… “AQUÍ LAS COSAS SIEMPRE SE HAN HECHO ASÍ”.

Ese es el objetivo fundamental de mi trabajo. El que una vez dispone de los conocimientos adecuados (tarea sencilla), logre salir de sus rutinas, sus formas de hacer las cosas y a qué cosas prestarle atención. Esa es la tarea que requiere un gran esfuerzo por la otra parte y todo nuestro empeño. Necesitamos que salga de su zona de confort y que cambie sus rutinas y maneras, por otras más adecuadas para alcanzar sus objetivos últimos: Beneficio y Calidad de vida.

Un saludo.

LOS HÁBITOS. EL GRAN PROBLEMA DE LA EMPRESA.


Es fácil entender que si deseamos conseguir algo determinado, debemos:
PRIMERO.- SABER cómo conseguir ese algo.
SEGUNDO.- HACER lo que sabemos que hay que hacer para conseguir ese algo.
Lo primero, “saber”, guarda relación con el conocimiento. Si carecemos de ese conocimiento, nuestro deseo nos llevará a que busquemos la formación adecuada.
Estamos refiriéndonos a las aptitudes.
En cuanto a lo segundo, “hacer” lo que sabemos, está ligado a la acción y guarda estrecha relación con las actitudes.
Cabría formular un silogismo, dícese de dos proposiciones iniciales y ciertas, de las que se deduce una tercera también cierta. Sin embargo, me gusta más expresarlo a través de una sencilla fórmula matemática, que hemos visto en repetidas ocasiones:
SABER + HACER = TENER.
En relación a la fórmula, nos puede aparecer la siguiente casuística:
1.- Queremos TENER una determinada cosa, pero no SABEMOS cómo lograrla. Por mucho que HAGAMOS, será dificilísimo llegar a TENER aquello que deseamos.
2.- Queremos TENER una determinada cosa, SABEMOS cómo lograrla, pero nada HACEMOS de aquello que sabemos y que nos conducirá hacia ella. Será también dificilísimo llegar a TENER aquello que deseamos.
Que ¿qué tiene que ver esto con el mundo de la empresa y la figura del empresario?
Mucho. Todo.
Siendo prudente, me atrevería a opinar que no tener plena conciencia de esto tan sencillo es la causa de más del 80% del fracaso empresarial.

insatisfacción
Hoy día, y en cuanto al SABER, el acceso a los conocimientos, a la formación, llegar a disponer de las aptitudes necesarias, no resulta complicado, ni caro; claro está, si sabemos buscar y no nos dejamos embaucar.
Sin embargo, y en relación al HACER, es cuando aparece la madre del cordero en casi todos los individuos que conformamos una empresa. Sabemos qué hay que hacer, reconocemos que es el mejor de los caminos y el más adecuado, pero… NO LO HACEMOS.

Todo ello tiene mucho que ver con los HÁBITOS.

Y, ¿qué es un hábito? Un hábito es un determinado comportamiento, tantas veces repetido ante una determinada situación que se presenta, que reproducimos las reacciones, las respuestas, de forma automática, sin plantearnos la racionalidad de esa respuesta a la situación, al estímulo. Su idoneidad.
El que respondamos, reaccionemos de forma automática e idéntica a anteriores, no supone haber reaccionado de la mejor manera posible. Tan solo es la más cómoda, la que menos esfuerzo nos exige.
Esa reacción sin previa reflexión y posterior elección ¿por qué ocurre?: Porque nuestro cerebro va por libre y no reflexiona antes de valorar y tomar una decisión. Se queda en lo fácil, en las enseñanzas de experiencias anteriores acumuladas sin más ponderaciones. Un letrado diría que echa mano de la Jurisprudencia que tiene disponible, sin entrar en un estudio profundo del tema.
Los hábitos, según los científicos y estudiosos, surgen porque el cerebro siempre busca el modo de ahorrar energía, por lo que su tendencia natural es la de convertir cualquier situación ya vivida en una rutina.
Un hábito es: apoderarse de forma inmediata del sofá después de una buena comida.
Ese comportamiento que nos impone el cerebro tiene un problema: No diferencia entre los buenos y los malos hábitos.
Sin duda, ese apoderarse del sofá de forma inmediata tras una opípara comida, no es un buen hábito, no es un comportamiento que nos aconsejaría el sentido común pensando en pro de nuestra salud.
Pero, los hábitos son tan poderosos que consiguen que el cerebro se aferre a ellos y excluya todo lo demás, incluido el sentido común, pues de otra forma no se entiende que seamos tantos los que tropecemos una y otra vez en la misma piedra.
Tras la comida, darse un paseo, es un buen hábito. Pero eso requiere de tres cosas:
– Ser consciente del mal hábito (sofá).
– Vencer la fuerza de atracción que ejerce sobre nosotros el sofá.
– Sustituirlo por un buen hábito (paseo) y ser disciplinado.
En el entorno de la empresa, y en todos nosotros, son muchos los malos hábitos que escampan y están muy arraigados. Malos hábitos que tienen mucho que ver con los problemas que arrastramos, y que precisamos CAMBIAR.

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Entonces ¿por qué nos cuesta tanto cambiar los malos hábitos por otros buenos?
Las razones más frecuentes (ante una dieta, dejar de fumar, deporte) son:
– No vemos el beneficio de forma inmediata.
– Requiere de esfuerzo, sacrificio y constancia, o sea, compromiso.
– Lo hemos intentado en muchas ocasiones y siempre hemos fracasado.
Pensando en esas poderosas razones que dificultan sobre manera la sustitución de un mal hábito por otro bueno, existe un remedio muy eficiente y extendido: PIDA AYUDA.
La pedimos ante problemas de obesidad, tabaquismo, otras dependencias. Problemas surgidos de malos hábitos adquiridos y peores efectos. En la empresa también son muchas las tareas, procedimientos, formas y maneras que no son las más adecuadas.
Tantas veces hemos intentado cambiar un hábito inadecuado sin éxito, que la perspectiva de un nuevo fracaso nos desalienta y hace que repetidamente nos estemos preguntando ¿merece la pena? Solo hay una respuesta: SI.
Casi todos tenemos en nuestro entorno algún conocido que ha sido víctima de un infarto de miocardio. ¿Verdad que ese conocido ha cambiado radicalmente muchos hábitos (inadecuados), por otros más sanos y mejores?
Así somos los racionales, precisamos de un buen infarto para esforzarnos y cambiar.
¿Será verdad eso de que… somos animales de costumbres? Sí, pero NO.
Existe una frase que la hice mía: El esfuerzo a corto, nos proporcionará el beneficio a largo plazo. Piense en ella. ¿Admite discusión?
Volviendo a SABER + HACER = TENER, y a la esencia de Impulso Coaching de Negocios:
El Punto de Partida es: La empresa y sus problemas en este entorno de supuesta crisis.
Nuestro Diagnostico: Menos SABER (lo justo) y más HACER.
Tratamiento: Invertir en productos y servicios que le proporcionen los conocimientos necesarios, no más; y en el sistema que le haga cambiar de hábitos, imprescindible.
Y recuerde, para resolver el problema de los hábitos: 1º.- Querer; 2º.- Saber que el esfuerzo a corto, nos proporcionará el beneficio a largo plazo; y 3º.- Pedir ayuda.
De esa manera, diga adiós a la mayoría de los problemas de su empresa o negocio.
A su disposición en: pedrocerdan@impulsocoach.com y www.impulsocoach.com

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2 Responses to “Los hábitos. El gran problema de la empresa – Pedro Cerdán”

By Pedro Cerdán - 14 abril 2014 Responder

Es una cualidad a trabajar, la de ser conciso. Sin duda.
No disponer de tiempo, como bien dices, para pensar, formarse e informarse, ese si es un auténtico drama.

By Antonio Ortega - 11 abril 2014 Responder

¡Brillante!
Claro, concreto, pero no conciso.
Bien fundamentado, razonado y expuesto.
Excesivamente extenso para aquellos que no disponen de tiempo ni para pensar, ni para formarse, ni para simplemente informarse.
El concepto aporta valor. Leerlo no es una pérdida de tiempo para nadie. Lo recomiendo vivamente.

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