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No me gusta mi trabajo ¿qué puedo hacer?

La respuesta parece fácil, más en los tiempos que corren: piensa como te sentirías si no tuvieras el trabajo y verás cómo empiezas a apreciarlo.

No obstante, esto no debe ser suficiente, ya que entraríamos en un conformismo y una resignación que puede acabar amargándonos la vida, o incluso dejándonos a merced de otros menos conformistas que se quieran aprovechar de los que asumen la maldición bíblica: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

El trabajo, como cualesquiera otras muchas cosas en la vida: la familia, el matrimonio, los hijos, los amigos, tu club de futbol, …, tiene ratos buenos y ratos malos. Es la vida misma, parece que para que haya algo bueno debe haber algo peor con lo que comparar y, viceversa, para que haya algo malo debes haber conocido algo mejor. Por tanto, es una cuestión de equilibrio, que la balanza arroje resultados más positivos que negativos ¡Ahora bien!, ten en cuenta que el único, recuerda el único, que establece el peso de lo que se pone en cada lado de la balanza, somos nosotros mismos.

Algo de cierto tiene la maldición bíblica…

frustrado3Y es que, en este mundo, al menos para la inmensa mayoría de los mortales, no hay nada gratis, por todo lo que queremos hay que pagar un precio, los problemas empiezan a aparecer cuando pensamos que el precio es muy alto. Con el trabajo casi siempre pensamos que damos más de lo que recibimos. La prueba es que muy pocos superarían unas sencillas preguntas: ¿irías a trabajar si te tocase la lotería?, ¿te gusta levantarte temprano para ir a trabajar?, ¿no quieres tener más tiempo para tus cosas?, ¿te gusta volver al trabajo después de unas vacaciones?, ¿estás a gusto con tu nivel de estrés, sueño, etc.? Parece claro que si ponemos tanto esfuerzo es para conseguir otras cosas que nos importan mucho más, lo cual debería equilibrar la balanza ¿o no?

No suele ser habitual que estemos satisfechos, somos insaciables.

Llegamos al punto de pretender que el trabajo nos de la felicidad. Estoy seguro que algunos lo consiguen, que trabajan en aquello que les gusta y no acusan el esfuerzo, que trabajan en lo que siempre han soñado y les facilita ingresos suficientes, porque en caso contrario dudo que estuvieran satisfechos. Por mucho que nos guste un trabajo, siempre se hace para conseguir el dinero que nos permitirá tener otras cosas que también nos gustan. La mayoría trabajamos en lo que podemos o como resultado de las decisiones que hemos ido tomando en nuestra vida.

Por tanto, el trabajo lo considero un medio y dudo que en sí mismo me pueda dar la felicidad. Otra cosa diferente es aburridatratar de ser feliz en el trabajo, esto si lo veo posible. Si nos ocupamos de hacer bien todo lo que está en nuestra mano y dejamos de preocuparnos de lo que no depende de nosotros, aunque parezca hasta cierto punto conformista, estaremos en el buen camino para ser felices en el trabajo. Hacer cosas, hacerlas bien, cumplir compromisos con nuestros compañeros, con los clientes y con nuestros jefes, producen satisfacción; echar la culpa a las circunstancias que nos han llevado hasta ese trabajo, no es nada más que una manera de querer ocultar nuestros fracasos y nuestra frustración. Ya que tenemos que trabajar, hagámoslo bien y podremos empezar a disfrutar.

Por tanto, os propongo tres medidas para ser más felices en el trabajo:

  1. Empezando por lo más difícil. Aproxímate, en la medida de lo posible, al trabajo de tus sueños, a lo que te gusta, lo que se te da bien, en lo que se pasa el tiempo volando, en lo que querías convertirte cuando eras niño, por supuesto que el trabajo esté de acuerdo con tus valores, con lo que para ti es irrenunciable y, recuerda, que te paguen lo suficiente, ya que es un trabajo no un hobby. No te frustres si no lo consigues al cien por cien, muy pocos lo logran, sólo aproxímate todo lo que puedas.
  2. Desarróllate como profesional, haciendo las cosas bien, formándote, innovando, participa activamente en el desarrollo de tu puesto de trabajo, cumple tus compromisos con tu entorno y en definitiva toma las riendas de tu destino profesional, no estés esperando que nadie lo haga por ti, obtendrás reconocimiento, pero si no llega tendrás satisfacción personal y mayores oportunidades si quieres cambiar de trabajo.
  3. El trabajo es el precio que tú mismo pones a las cosas que quieres conseguir, valora justamente el precio que pones y el valor de lo que obtienes.

Como siempre, no descubro nada nuevo, la solución está dentro de nosotros mismos, sólo te recuerdo que lo hagas, sólo o con ayuda.

Antonio Calvo – Socio y Director general de Impulso Coaching de negocios

 

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One Response to “No me gusta mi trabajo ¿qué puedo hacer?”

By PEDRO - 24 enero 2017 Responder

Totalmente de acuerdo contigo Antonio. Me viene a la mente una frase harto conocida y que llevo aplicando toda mi vida: “no esperes a hacer lo que te gusta sino haz que te guste lo que haces”, recordar ésta sencilla frase ha conseguido que siempre haya puesto pasión en los diferentes trabajos que he desempeñado y, aunque muchos de ellos no eran mi sueño laboral, he acabado disfrutando con los logros. Gracias y un abrazo.

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