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No te instales en la queja…¡Cambia!

¿Por qué nos cuesta cambiar?  ¿Qué nos lo impide? ¿Qué nos ata a la frustración?

Seguramente nos lo hemos preguntado muchas veces:

– “Esta persona que se queja tanto (de su situación, trabajo, pareja, ingresos, sociedad…) ¿Qué está haciendo para cambiarlo?”.

Y algunos hasta se atreven a preguntárselo a sí mismos:

– ¿Por qué seguimos instalados en la queja permanente? ¿Qué nos impide cambiar?

Recuerdo especialmente un programa de coaching que se realizó con los componentes de un equipo comercial de una empresa industrial.

3ª sesión… Sigo explicando errores que se suelen cometer en el área comercial. El hecho de explicarlos, resumirlos, tiene como objetivo hacer reflexionar. Pretendo hacer  pensar sobre qué estamos haciendo mal o qué estamos dejando de hacer. Como consecuencia, empezar un plan de acción que corrija esos hábitos. Repetidamente uno de los componentes del equipo se esfuerza en hacer patente que él eso ya lo hace  y muestra documentos que corroboran lo que él dice, gráficos, listados, procesos…

-“¿Ves?, aquí lo tengo ya clasificado”, “aquí tienes mis objetivos de este año y cómo los estoy siguiendo”, “ya hace años que esto que has dicho lo hago”….

Todo esto seguido de quejas hacia su empresa, “pero en esta empresa da igual lo que hagas”, “aquí ésto no sirve”….

Mi pregunta es obligada:

-“Entonces César, realmente, ¿dónde está el problema?”

La respuesta no sorprende:

-“La dirección no valora mi trabajo, ni reconoce mis méritos, me niega incentivos y continuamente me pide más resultados. Esta empresa es así, es muy complicada”.

Confieso que a pesar de que en las sesiones anteriores ya había detectado su profundo malestar con la empresa, no tenía preparado lo que vino a continuación, pero no pude contenerme:

-“Mira César , yo ahora cuando termine esta sesión me voy a comer, y ¿sabes en qué voy a pensar durante la comida? Pensaré que César  es un gran profesional, es el Messi de este sector, de verdad, estoy seguro, así lo transmites. Y no puedo imaginarme a un Messi que teniendo al entrenador en su contra, al presidente del club negándole la renovación, a la afición silbando cada vez que toca la pelota, no puedo imaginarme a ese Messi, emperrado en seguir en ese club donde todo lo tiene de espaldas. Es más, ¿podemos imaginar cuantos clubs le habrían lanzado ya ofertas de todo tipo?”.

-“César , no dejaré de pensar ¿qué haces en este equipo que, según tú, es de 3ª división?”

trencar-mursSu respuesta fue bajar la mirada. Durante los 10 minutos que faltaban de sesión ya no volvió a mirarme directamente a los ojos. Fue como si hubiera dicho algo que le avergonzó. Me hizo pensar que me había extralimitado en mis funciones como coach.  Fueron 10 minutos eternos. Yo seguí con la sesión con el resto de los componentes, 9 personas. Mi mente estaba pero no estaba. Estaba muy claro que su actitud cambió, se mantuvo en silencio el resto de la sesión, mirando al suelo. Buff

Llega el momento final, el momento del WIFLE, (What I Feel Like Expresing). Es el momento en el que cada asistente puede expresar lo que quiera, sin derecho a réplica. Es uno de los pasos más potentes de una sesión de coaching, yo no me lo salto nunca, me ayuda mucho a entender cómo se sienten, cómo están trabajando su actitud, si están modificando hábitos, si es necesario modificar algún punto del programa establecido, es un resumen de la Situación  Actual.

Cuando le toca a César solicita expresamente a sus compañeros que le dejen a él el último.

Eso añade más preocupación a la situación. ¿Por dónde va a salir?

Acaban ya sus compañeros y toma la palabra:

-“He pedido ser el último porque no quería condicionar a mis compañeros. Quiero decir que no me siento bien. Este señor (el coach) me ha herido en mi orgullo, me ha tocado la moral como vulgarmente se dice. Lo más importante es que ha dado en la diana, tiene razón, tiene toda la razón. Quiero reflexionar sobre lo que ha ocurrido hoy y….”

No pudo seguir hablando, se creó un silencio que corté dando las gracias a todos y emplazándolos a la siguiente sesión.

César, como todos sus compañeros, terminó el programa y a los dos meses aproximadamente, recibí un mail personal en el que me comunicaba que había dejado la empresa. Estaba ya en la nueva, con las mismas funciones que en la anterior y, según me expresó, con unas expectativas de crecimiento, objetivos y nuevos productos, que se adaptaban a lo que él como profesional necesitaba para sentir pasión y motivación por su trabajo.

Se empeñaba en darme las gracias por haberle, según él, “perturbado”. Yo le di las gracias por su esfuerzo y compromiso, todas las perturbaciones del mundo no sirven de nada si no pasamos a la acción.  Cada día nos perturban un montón de cosas que ocurren a nuestro alrededor y solamente unos pocos pasan a la acción, los demás seguimos esperando que alguien o algo busque la solución.

 

Hacer un cambio asusta, pero ¿sabes qué asusta más? Lamentarse de no haberlo hecho.

El éxito no viene a ti, Tú vas a Él.

La mayoría de personas fracasan en esta vida porque deciden escuchar los consejos de sus amigos y familiares que nunca han construido nada.

Piensa el triple, haz el doble, habla la mitad. Click Para Twittear

¿POR QUÉ NOS QUEDAMOS EN EL SITIO INADECUADO? ¿QUÉ PIENSAS?

Danos tu opinión y prepararemos el siguiente artículo.

Juan Carlos Fontcuberta – Socio Director de Impulso Coaching de Negocios en Barcelona

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