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Nunca será empresa 2.0. si tu retroalimentación interna es 1.0 – Por Santiago Torre

Otra vez tenemos un artículo largo. Si prefieres descargártelo e imprimirlo, puedes hacerlo pinchando aquí

Ahora está de moda convertirnos en empresa 2.0. Así utilizamos la web y las redes sociales para comunicarnos con nuestros clientes. Creemos que la clave está ahí: si sabemos lo que quieren de primera mano les serviremos mejor y estarán más cerca de nosotros.

Fantástico. Es necesario, aunque la cuestión añadida es, “internamente, ¿eres empresa 2.0. o 1.0?”

Hace ya cerca de 30 años realicé la tesina de licenciatura sobre un tema novedoso entonces, se llamada Marketing Interno. Al parecer hoy en día es más necesario que nunca.

¿El problema? A nadie nos han enseñado en la escuela, universidad o escuela de negocios como dar una correcta retroalimentación y, mucho menos, como implementar un sistema correcto en nuestra compañía.

La diferencia que crea en una empresa una retroalimentación interna de primer nivel es impresionante. Con ella crece espectacularmente la motivación, el compromiso y el cumplimiento, lo que, sin duda alguna, mejorará la satisfacción interna, la retención del talento y los resultados.

En este artículo quiero esbozar lo que es la retroalimentación y cómo ejercerla, para ofrecer al final algunas pautas algo más concretas.

¿Para qué sirve la retroalimentación?

Asépticamente serviría para dar a conocer nuestra opinión y sentimientos a otras personas, pero las relaciones humanas son muy complejas y esta función que, en principio es neutral, casi nunca se da por la carga emotiva que supone.

A grandes rasgos podemos distinguir tres tipos de retroalimentación:

  • negativa
  • positiva y
  • neutra

La primera debiera servir para dar a conocer un hecho negativo o un error y emprender acciones correctoras para el futuro, pero habitualmente lo que genera es confrontación, resentimiento y posiciones contrarias y defensivas.

La segunda debiera amplificar las posibilidades creativas y/o abrir alternativas. Debe ser el comienzo del cambio, la evolución, el crecimiento o del desarrollo, pero mal ejecutada suele provocar situaciones de incredulidad, alejamiento, desidia, apatía e incluso desmotivación.

La retroalimentación neutra es aquella en la que no hacemos juicio de valor e intentamos que la persona reflexione sobre lo sucedido. Utilizamos las preguntas abiertas y dejamos que ella saque sus propias conclusiones. Podríamos decir que es estilo Coaching.

Muchas veces no se da la importancia adecuada a esta función básica de cualquier persona que esté al frente de un equipo o de un departamento (o de una familia, tenlo en cuenta) y realizarla correctamente ofrece grandes beneficios, mientras que no realizarla o hacerlo de manera incorrecta resta mucho más que suma.

Por otro lado, indicar que podemos dar retroalimentación a 4 niveles:

  • Nivel de Resultado
  • Nivel de Acciones
  • Nivel de Actitud o Motivación
  • Nivel de Persona o Identidad

El nivel resultado es aquel que se refiere a lo que el otro ha conseguido.

Podemos dar retroalimentación tanto negativa como positiva en este nivel.

Hay que distinguir dos aspectos: si tienes evidencias (hechos o datos concretos), exponlos de forma clara, si no las tienes (te han dicho, te pareció ver, no lo puedes demostrar,…) no sentencies ni hables desde la verdad absoluta, comienzas tus frases con “he observado qué…”, “me parece qué…”, “opino qué…”.

En todo caso, hay que ser siempre lo más concreto posible y no hablar de generalidades o puntos poco específicos. Hay que ser muy concreto e indicar en qué se debe mejorar o que comportamiento conviene que repita con más asiduidad o cual debe dejar de realizar.

El nivel acciones es aquel que se refiere a lo que el otro ha realizado. Podemos hablar de la eficacia (ha hecho lo que tenía que hacer o no) y de eficiencia (si lo que ha realizado lo ha hecho bien o mal).

Podemos haber realizado lo adecuado (eficacia) o lo que hemos hecho no era lo oportuno y además podemos haberlo hecho bien o mal (eficiencia).

En este nivel podemos utilizar tanto retroalimentación positiva como negativa

El nivel de actitud o motivación es aquel que se refiere a cómo ha realizado el otro lo que estamos comentando, el de comportamiento es el qué, el de actitud es el cómo.

Hablaremos sobre si lo ha afrontado con una actitud positiva o negativa, con desidia o ilusión, apatía o con ganas, etc.

En este nivel también podemos dar los dos tipos de retroalimentación, tanto la positiva como la negativa y también debemos ser concretos y lo más claros posible, sobre todo si es negativa.

El nivel de persona o identidad es aquel en que nos dirigimos a su personalidad o su modo permanente de actuación, aquel en el que solemos decir “eres un amigo muy fiel”, “estoy encantado de que trabajes conmigo” o similares en positivo (¿Cuántas veces has oído algo así?, ¿Qué actuación de circo has tenido que hacer para oírlo?) o del tipo “eres un desastre”, “eres un mentiroso”, “eres un impuntual”, “eres un vago” (¿has oído esto más veces que lo anterior? ¿Lo pronuncias tú más frecuentemente?)

Este nivel sólo debiéramos utilizarlo, y remarco, sólo, para dar retroalimentación positiva, nunca jamás debemos dar retroalimentación negativa a este nivel.

Siempre que demos una retroalimentación negativa tenemos que dirigirnos al resultado, la actitud o al comportamiento, jamás a la persona; sin embargo, a veces es muy útil dar una retroalimentación positiva a nivel de persona, de identidad, pero tiene que ser 100% sincera y realizada justo en el momento en que ha sucedido o lo hayamos conocido.

Cuando ejercer la retroalimentación

En muchas ocasiones la retroalimentación con un colaborador solo se produce en la reunión anual de seguimiento. Indudablemente que ese un momento adecuado, pero no es el único momento.

Liderar personas implica muchos aspectos, uno de ellos es consensuar objetivos y logros y, por lo tanto, hacer seguimiento de los mismos y anualmente no es suficiente, debemos tener reuniones periódicas de seguimiento de actividad, logros y resultados, dificultades y planificación de corto plazo de manera regular con las personas de nuestro equipo y ese es uno de los momentos adecuados para ofrecer feedback.

De todos modos, el momento más adecuado es aquel que es más cercano al hecho, no podemos esperar a la reunión periódica o mucho menos a la anual para decirle “Paco estuvo muy mal aquella vez que interrumpiste y elevaste la voz con Ana en la reunión de objetivos que tuvimos en Enero, creo recordar”, ¿Creéis que eso vale para algo, aparte de que Paco piense que esta reunión anual es una pérdida de tiempo?

Por lo tanto, cuanto antes mejor. Dos puntualizaciones. Si es positiva hazlo sinceramente y con sentimiento y cuando sea posible. El momento no importa tanto. Si es negativa es mucho mejor que el momento sea muy cercano y nunca en público. Buscar este momento va a hacer que nuestra retroalimentación sea mucho más positiva y ofrezca mejores resultados.

Dos momentos de retroalimentación:

Inmediato

  • Siempre que sea posible
  • Basada en hechos recién ocurridos
  • Sin perder las formas
  • Reforzando la conducta correcta
  • Poniendo el foco en el futuro, no en el pasado
  • Si es positiva, en público
  • Si es negativa, en privado
  • No realizarla hunde nuestro liderazgo

Diferido

  • Planificada por nuestra parte
  • Preparada
  • Basada en hechos específicos y registrados
  • Con mucha tranquilidad
  • Delicadeza
  • Prestando la máxima atención
  • Lenguaje positivo

Algunos consejos específicos:

  • Aplica el primer principio de Dale Carnegie: “no juzgues, no condenes, no critiques” en toda retroalimentación que realices
  • Ponte mentalmente en sus zapatos
  • Cuando no hay datos, no sentencies, comienza por “pienso que… “me ha parecido qué…” y a continuación lanza una pregunta abierta
  • Cuando hay datos se claro y específico: “tus ventas este mes han sido…” “has entregado el informe con dos días de retraso” y a continuación lanza una pregunta abierta sin la palabra por qué en ella
  • No ordenes, busca soluciones conjuntamente
  • Pon el foco en el futuro, no en el pasado
  • Separa a la persona de los hechos
  • Ofrece ayuda y colaboración para la mejora
  • Evita utilizar la pregunta “¿por qué?” hace que la otra persona se ponga en negativo y tienda a defenderse en vez de abrirse y buscar la positividad
    • En vez de preguntar “¿por qué no entregaste el informe en fecha?” prueba con
    • “¿Qué impidió que entregaras el informe en fecha?”
  • Cuando exista una demanda de algo por partes de tus colaboradores, cambia el por qué por el para qué, uno transmite dudas, el otro abre puertas de diálogo
    • En vez de preguntar: “¿por qué necesitas un nuevo ordenador?”, pregunta
    • “¿Para qué necesitas un nuevo ordenador?”
  • Utiliza el presente continuo. Cambia el “no haces” por el “no estás haciendo”

Dar retroalimentación de modo correcto, no solo consigue conjuntar, elevar el rendimiento de tu equipo e identificarte como el líder efectivo del mismo, si no que hace que crezcas enormemente como persona y profesional, estarás mucho mejor cualificado.

Realiza la retroalimentación correctamente y observarás grandes cambios en tu equipo, en ti mismo y en cómo te ven los demás. No serán inmediatos, pero te aseguro que a medio plazo serás un referente en tu organización.

Como todo en esta vida solo aprendemos haciendo. Si has llegado hasta aquí ya sabes mucho más que la mayoría de personas sobre retroalimentación. Ahora toca aplicarlo y obtener nosotros mismos retroalimentación sobre como lo realizamos.

Implanta un proceso correcto de retroalimentación en tu empresa y verás cambios que ni te imaginabas. Será la mejor inversión en personas que puedas realizar.

Como siempre, si crees que no puedes hacerlo solo, se suficientemente humilde y déjate ayudar, merece la pena.

Santiago Torre.

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4 Responses to “Nunca será empresa 2.0. si tu retroalimentación interna es 1.0 – Por Santiago Torre”

By Antonio - 23 febrero 2015 Responder

Habitualmente nos enfocamos en “qué” decir, cuando realmente lo importante está en “cómo” decirlo. El mensaje, los resultados y las consecuencias son completamente diferentes.

By Santiago - 24 febrero 2015 Responder

Así es Antonio, y no olvidemos el cuando. Elegir bien el momento es casi tan importante como todo lo demás.

Muchas gracias por tu comentario

Saludos

By Juan Carlos - 18 febrero 2015 Responder

Lección magistral, voy a convertirlo en práctica magistral. Ahora mismo. Gracias Santiago

By Santiago - 24 febrero 2015 Responder

Gracias por tu comentario Juan Carlos. Espero que lo puedas poner en práctica “ya mismo”. Y ya sabes, si por lo que fuera, no pudieras, déjate ayudar.

Un cordial saludo

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