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Por eso, precisamente por eso – Por Santiago Torre

He de reconocer que yo no soy de enviar postales o Christmas navideños, ni siquiera, los tan de moda últimamente, de correo electrónico. Yo soy más de ir, tomar un café y preguntar cara a cara

“¿Cómo te encuentras?, ¿Qué tal te ha ido el año? ¿Te puedo ayudar en algo?”

Lógicamente lo haces con menos gente, pero me parece más humano, personal y empleas el tiempo de quien realmente quiere ofrecértelo.

Ya me estoy liando, quería contar que en una de esas reuniones, una cliente con la que realicé un proceso individual de un año en el 2012 y a comienzos de 2014 realizamos uno grupal con su equipo de colaboradores más cercanos, me contaba sus proyectos, llenos de ilusión, para el 2015 y en donde espera hitos muy importantes y prepararse para un gran salto en 2016, me decía que le preguntaban constantemente, cómo era posible su éxito en estos momentos de crisis.

Por centrarnos, ella creó su empresa en 2010 en un mercado maduro, muy afectado por la crisis y en decrecimiento. Tenía claro que debía ser diferente y trabajar aspectos que otros no trabajaban. Podía decirse que en ese momento lo más adecuado respecto al mercado en que se movía era la canción de Perales “Le llamaban loca”. Al igual que en la canción, le daba igual, trabajó en lo que ella creía que tenía que trabajar.

Ni su socia le entendía, así que en 2011 le compró su participación y se la ofreció a un precio irrechazable a un socio que sabía si le iba a entender.

Las cosas comenzaron a funcionar, la empresa comenzó a crecer y facturar por encima de lo esperado. Decidieron cambiarse de ubicación a una más grande, donde poder quedarse definitivamente. Un día hablando con un vecino de un pabellón contiguo, que era proveedor de unos materiales que ella utilizaba, este le daba plazos mucho más largos de lo habitual y le decía que necesitaba que planificara los pedidos.

“¿Planificarte pedidos? … Para mí es muy difícil, son cosas personalizadas y cuando entran los clientes lo quieren para YA. Nunca lo hemos hecho así”

“Lo entiendo, y hasta ahora no había problema porque siempre tenía una máquina libre, pero la estoy llenando y no podré hacerte lo que pides sobre la marcha. Si quieres te puedo poner en contacto con quien podría hacértelo”

“Me alegro que te vaya así de bien, ¿cómo lo has conseguido?”

Él le contó que había trabajado un proceso de coaching conmigo tres meses y los logros que había conseguido. Ella se interesó y me llamó y acordamos comenzar un proceso largo una vez estuvieran en el nuevo pabellón industrial (más o menos unos seis meses después). Así fue.

Desde el comienzo ella me contaba como todo su entorno le preguntaba “¿un coach de negocios?, ¿para qué lo necesitas si tu empresa va como un tiro?” y que no sabía que responder, que incluso le hacían dudar.

Mi pregunta siempre era la misma

“¿tú estás contenta?, ¿crees que estás haciendo lo correcto?”, a lo que ella respondía

“Sin duda alguna”,

Entonces diles que lo tienes porque tú “te lo puedes permitir” y no les hagas más caso.

Trabajamos todo el 2012 y ella creció profesionalmente y su empresa, también. En el 2013 continuó su crecimiento, ya sin mi acompañamiento, de manera espectacular y necesitó incorporar varias personas a su equipo. A comienzos del 2014 me dijo que necesitaba que trabajara con sus colaboradores y me seguía diciendo que su entorno le decía “¿pero otra vez un coach? … si no te puede ir mejor”

“Tú, a lo tuyo” le insistía yo.

Para 2015 tiene previsto otro cambio de pabellón, esta vez en compra y construcción personalizada, que espera le sirva para más años. Ha vuelto a incorporar personas e incorporará alguna más tras el traslado y entiende que se necesita un nuevo proceso de coaching de equipos para la situación que se avecina, así como un nuevo proceso de desarrollo profesional con ella misma.

“Otra vez a explicar a mi entorno que trabajo con un coach de negocios y ellos preguntando que para qué con lo bien que me va”

“¿y qué les vas a decir le preguntaba yo con ironía?”

Esta vez me respondió de otra forma, “por eso, precisamente, por eso”

Ella ha entendido que un proceso de coaching de negocios -individual o de grupo o de equipos- tiene pleno sentido cuando las cosas van bien y que lo que permite es dar un salto de calidad a aquello sobre lo que quieres trabajar; no es para aquellas empresas que van mal y buscan una tabla de salvación -para eso hay otras herramientas, pero no el coaching de negocios-.

El Coaching de Negocios es una herramienta de desarrollo profesional y es válida para aquellos momentos en que hay un estancamiento o crees que es el momento de dar el salto y necesitas quien te haga salir del día a día y te lo permita o para pulir algunos puntos de la relación de un equipo, para hacer crecer a ese equipo.

¿Dónde se utiliza el Coaching de Negocios con mayor éxito?:

–          Allá donde haya un dueño de negocios que esté convencido que él o ella misma tienen capacidad de desarrollo y que su negocio puede dar un salto de nivel.

–          Allá donde un equipo esté estancado en sus relaciones y comience a aislarse, a trabajar individualmente, donde los objetivos personales primen sobre los grupales o de equipo

–          Allá donde se trabaje de forma rutinaria, sin parar a pensar y planificar el desarrollo y que haciéndolo se conseguirían resultados muy diferentes.

–          Allá donde se quiera evitar que surjan conflictos fuertes en el equipo (y como consecuencia, graves problemas futuros)

Comenzamos el año 2015, el de la recuperación y crecimiento, dicen. Lo que puedo asegurar es que de ser así, no lo será para todos igual. Quienes hayan “hecho los deberes”, obtendrán resultados mucho mejores que el resto.

Como resumen,

“¿para qué quieres un coach de negocios si las cosas te van bien?”

“POR ESO, PRECISAMENTE POR ESO”

Os deseo a todos un extraordinario año 2015

 

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