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¡Que útiles son las vacaciones! – Por Antonio Calvo

Si de algo hay que hablar en estas fechas… es de las vacaciones o mejor dicho de la vuelta de las vacaciones, es inevitable. Como ya hemos hablado del asunto en otras ocasiones, en este artículo voy a tratar de darle un nuevo enfoque.

Es un tópico decir que “nos vamos de vacaciones a cargar pilas”, que “volveremos con las pilas cargadas”. Creo que estas afirmaciones son más bien una excusa, una forma de descargarnos de culpa y, en cualquier caso, una promesa de dudoso cumplimiento. No nos engañemos, en la mayoría de las ocasiones fundimos las pilas (y las pelas) en las vacaciones y volvemos bastante descargados.

Esto no es del todo malo, ni lo de las pilas (ahora me explico) ni lo de las pelas ya que hace falta intercambio comercial (¡Allá cada cual!). Los teléfonos móviles y otros dispositivos nos ha enseñado un poco más sobre cómo funcionan las pilas y las baterías, para que den un buen rendimiento hay que dejar que se agoten del todo y volver a cargarlas. Es conocido que con la mente pasa lo mismo hay que vaciar, limpiar, tirar lo viejo, volver a ordenar y dejar sitio para las cosas nuevas. Para aprender cosas nuevas hay que desaprender, para tener otro punto de vista de la situación y de los objetivos es necesario sacar cosas para que puedan entrar otras.

En realidad ésta es la sensación positiva de las vacaciones, la que nos impulsa a establecer los mismos propósitos de todos los años (idiomas, gimnasio, etc.), porque de energía venimos escasos. Por eso debemos aprovechar esa sensación y ese empuje que pocas veces al año tenemos tan fuerte, para cosas verdaderamente importantes, las que sean relevantes en nuestra vida y en nuestro trabajo. Busca lápiz y papel, ahora mismo, y comienza a comprometerte contigo mismo. Date prisa porque si no lo haces, pronto empezarás a llenarla con la prima de riesgo, la subida del IVA y otras zarandajas sobre las que nos tienes ningún poder de actuación y no te quedará sitio para lo realmente importante.

De acuerdo con las investigaciones de Meyer, Allen y Smith, referidas a los trabajadores en la empresa, deberíamos distinguir tres tipos de compromiso: a) afectivo: se da en aquellos trabajadores que están en la empresa porque quieren y desean hacerlo, porque entienden que es el mejor lugar para trabajar; b) normativo: se aplica a aquellos que están en la compañía porque creen que así deben hacerlo; y c) continuista: se produce en esos trabajadores que continúan en una organización porque no tienen otra opción. Para el empresario el único compromiso válido es el afectivo, creer en sí mismo y en su empresa.

Olvida los idiomas, el gimnasio y otras banalidades, aprovecha este impulso postvacacional para llenar tu mente de cosas positivas e importantes (puede que los idiomas sea una de ellas), si has aprovechado bien tus vacaciones, ahora tienes hueco para ello. Recuerda lo que dijo Einstein: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”, y la voluntad es compromiso con uno mismo.

Los objetivos, las tareas, los proyectos,… todo hay que desempolvarlo, volverlo a revisar y ordenar.  Recuerda nuestras recomendaciones, usar los métodos Ser-Hacer-Tener, el filtro SMART (específico, medible, alcanzable, que contribuya a algún resultado y determinado en el tiempo), estás técnicas convierten los buenos propósitos en verdaderos objetivos.

Ten en cuenta que tú eres quien marca el ritmo en tu empresa, los demás te siguen, transmite esto a tus empleados y ayúdales a superar la costosa y perezosa reincorporación. Pregúntales: ¿cómo afrontas esta nueva temporada?, ¿qué crees que podríamos cambiar o mejorar?, ¿qué te haría sentirte mejor?, ¿cómo crees que podríamos satisfacer mejor al cliente?,… Si no les llenas con estos propósitos, se van a llenar con los suyos propios (idiomas, gimnasio,…), busca su compromiso, lo tendrás desde el momento que den su opinión.

Yo, de momento, me he esforzado y he cumplido bien con la primera fase, durante las vacaciones he descargado las pilas y he vaciado mi mente. Ahora he puesto todos los asuntos sobre la mesa para ordenarlos e introducir cosas nuevas, esto me ha ayudado a superar la falta de energía, porque “la pereza camina tan despacio que la pobreza la alcanza pronto” (Benjamin Franklin) y yo no estoy dispuesto, porque no podría volver a irme de vacaciones. Por eso proclamo ¡Qué útiles son las vacaciones!

Antonio Calvo

Director General de Impulso Coaching de Negocios S.L.

A vuestra disposición en info@impulsocoach.com

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One Response to “¡Que útiles son las vacaciones! – Por Antonio Calvo”

By Juan Carlos - 31 agosto 2015 Responder

Estoy de acuerdo en lo de vaciar la mente, he estado 20 días de vacaciones y todavía me queda material. O estoy vaciando muy despacio o tengo muchos archivos. Creo que para Navidad ya habré acabado.
Voy a pedirle a mi jefe que espere, que me prolongue las vacaciones.
Ah no, que mi jefe soy yo.
Buff, qué estres, necesito otras vacaciones.
Gracias Antonio

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